17/4/2014

Sin chichis no hay goles


Por: Marco Dávila

A últimas fechas, y cuando casi todas las noticias relacionadas al Mundial de Brasil tienen que ver con obreros fallecidos o futbolistas internacionales que se lesionan en partidos de poca monta, hubo un par de notas sin víctimas que lamentar que me hicieron recordar una de las anécdotas más curiosas de México 1986.

Ésta tiene que ver con varias modelos escandinavas corriendo desnudas y borrachas en los pasillos de un hotel colonial en la entonces apacible y ultra conservadora ciudad de Querétaro. Detrás de ellas, aunque a veces también por delante o encima, todo dependiendo del rincón en que se encontraran, estaban los futbolistas, borrachos también y con media cajetilla de Camel en los pulmones, del único equipo además de Brasil que ganó sus primeros 3 partidos de grupo en el Mundial. Nos referimos a la selección de Dinamarca, magnífica aplanadora también conocida como “Dinamita Roja”.

Debo advertir que no tengo forma de comprobar si los hechos antes descritos sucedieron así, o si el comportamiento de los jugadores daneses y sus mujeres fue más parecido al de un grupo de odontólogos en congreso que al de una banda de rock que lleva ocho meses de gira. Lo que está fuera de toda duda es que a los seleccionados nórdicos les estaba permitido tomar cerveza durante la cena, consumir tabaco y lo más importante- dormir con sus parejas. O sea beber, fumar y coger todo lo que quisieran antes y después de cada entrenamiento.

Mientras tanto las selecciones que enfrentarían a Dinamarca en el llamado "grupo de la muerte" entrenaban dos veces al día, sobretodo la alemana, y sus jugadores compartían habitación con un compañero de equipo. Encima solamente podían ver a sus parejas un par de horas por las tardes y a la vista de todos, no fuera a ser cierto lo que afirmaban muchos científicos y entrenadores de la época- que durante una competencia de alto nivel la actividad sexual puede disminuir el rendimiento de un atleta hasta en un 25%.
Todo hacía pensar, pues, que los daneses no llegarían en buena forma a su debut en Copa del Mundo contra la poderosa selección de Alemania y que para sus siguientes partidos contra Escocia y Uruguay estarían eliminados. Grave error.

La selección de Dinamarca superó a sus primeros dos rivales de grupo con un futbol práctico y veloz que por momentos hizo recordar a “La Naranja Mecánica” de los años 70. Al tercero, Uruguay, lo masacró con seis goles que bien pudieron haber sido diez. Así pues, al término de la fase de grupos el equipo al que nadie quería enfrentar en octavos de final no era Brasil, Francia o la Argentina de Maradona, sino la sorpresiva Dinamarca.

Tampoco es que los daneses la tuvieran muy fácil, pues su rival en turno resultó ser la misma selección que dos años antes los había vencido en las semifinales de la Euro ’84. Se trataba de España, equipo encabezado por Emilio "Buitre" Butragueño- si no el delantero más letal que haya vestido la camiseta roja, son duda el más educado.

Un dato que hemos olvidado mencionar y resulta clave para la anécdota es la nacionalidad de Sepp Piontek, seleccionador de los “Vikingos”. No era danés, como la atmósfera un tanto Montessori en el campamento escandinavo podría hacernos creer, sino un alemán hecho y derecho, lo cual podría explicar las medidas disciplinarias que implementó en su equipo una vez hubo alcanzado los octavos de final. De la noche a la mañana restringió el consumo de cerveza a dos por jugador, les prohibió fumar en las áreas comunes y lo peor de todo, envió a sus parejas a un hotel aledaño. Nada de sexo, pues, en la víspera del partido contra los españoles en el estadio de La Corregidora. La lógica indicaba que si bajo una disciplina laxa su equipo había volado en la primera ronda, con estas nuevas medidas resultaría invencible en los octavos.

Lo que el alemán nunca tomó en cuenta fue que su equipo ya había alcanzado el máximo nivel al que podía aspirar, que con ese futbol era casi invencible, y que una buena dosis de sexo tuvo mucho que ver en el asunto.

Así pues, privados de sus Carlsberg más un par de buenas nalgas, los futbolistas escandinavos perdieron 5-1 en un partido donde tuvieron la movilidad de un yunque. Nada que ver con ese futbol dinámico y espectacular que mostraron en la primera ronda y que llevó a las casas de apuestas más importantes del Reino Unido a colocarlos en semifinales. Éstas se jugaron diez días después del partido en Querétaro y los daneses tuvieron que mirarlas por televisión en algún bar de Copenhague.

Seis Mundiales más tarde debe haber muy pocas selecciones donde se prohiba la actividad sexual durante la Copa del Mundo. México y Brasil no son la excepción, razón por la cual la prensa deportiva sólo dedicó un par de notas interiores a las declaraciones de Scolari y Miguel Herrera en las que dieron carta blanca a sus jugadores para tener sexo durante Brasil 2014.

Caso contrario sucede con los errores que un futbolista comete dentro de la cancha, pues éstos generan reportajes y se convierten en encabezados que pueden marcar de forma negativa la carrera de un jugador. Así que ya lo saben estimados lectores: si están a punto de jugar un partido importante, da igual si es con un equipo profesional o en una liga de Fut 7 en la categoría de veteranos, no se separen de la novia/esposa/amante/fuckfriend una noche antes... o de plano consíganse una caja de Kleenex.


16/4/2014

De descensos

Por: César Torres

Hace 18 años que descendimos a manos de los Rayados del Monterrey. 

El descenso de Tigres es mayor de edad y año con año ellos nos lo recuerdan.

Y no pasa nada. 

Me acuerdo mucho que en ese Clásico contra Rayados, Sergio Verdirame prendió una volea cruzada que  Robert Dante Siboldi no pudo atajar, GOLAZO. Antes Omar Arellano (padre) había metido una diagonal que se le coló a La Bomba Ruíz Díaz y el Universitario era un volcán a las12 del día de un domingo que no se olvida.

Después, la tragedia...Luis Miguel Salvador recibe un pase de Jesús Arellano, controla afuera del área grande, controla mal, la pelota lo techa y de media vuelta prende un balón que le hace un extraño a Siboldi y se mete pegado al poste derecho. El actual Presidente del Club de Fútbol Monterrey fue el que decidió el descenso de sus rivales. Robert Dante Siboldi, un portero con menos de un gol por partido durante 38 jornadas, no pudo hacer nada. 

Ese año la mayoría del equipo se quedó, Siboldi, seleccionado uruguayo y capitán de Tigres, bajó con el equipo a Primera A, lo mismo Daniel Deeke, Chima Ruíz, Omar Arellano, Martín Félix Ubaldi, Arnulfo Tinoco, Pastor Lozano, el Flaco Murguía y además se contrató a Danilo Tosello y Nilson Essidio. Y subimos en un año. 

365 días en el infierno de la Primera A, en jugar a matar y morir porque todos los equipos querían ganarle a Tigres, pues ganarle a las figuras era vestir el triunfo, y mientras tanto Rayados festejaba nuestro descenso.

Un año y dos finales después, una contra el Atlético Mexiquense y otra contra Correcaminos de la UAT, Tigres regresó y no ha vuelto a bajar. Incluso hemos ganado un campeonato de Liga y uno de Copa en ese periodo pero sobre todo se ha ganado el amor de toda su afición, que junto con ellos bajamos y subimos y eso, eso vale mucho. A los verdaderos amigos se les conoce en la cárcel, en el hospital y en el descenso. Y Tigres y su afición son amigos de verdad.

Así qué, atlantistas, descender duele y duele mucho, pero vean esto también como una oportunidad de renovar los votos de amor por su equipo y acompañen al Potro a dónde vaya que más pronto que tarde, volverá a Primera, a dónde pertenece.

Vamos Potros.

9/4/2014

Cuatro formas de salvar al potro.


Por Damián García, colaborador.

Curioso equipo, el Club Atlante. Ha jugado en cuatro estados diferentes (Distrito Federal, Estado de México, Querétaro, Quintana Roo) y ha salido campeón en dos de ellos (DF, QR). Ha descendido, prácticamente, en tres sedes (a su paso por Neza no cayó). Ha sido propiedad de un general del Estado Mayor de Lázaro Cárdenas, del Instituto Mexicano del Seguro Social y ahora de Grupo Pegaso, entre otros. Todo un revoltijo institucional que aun así conserva una buena afición. Ahora dicen que si desciende iría a Tampico. Pues en vez de potros, que les digan ermitaños.

En fin. Ahora mismo, para que el equipo azulgrana se salve, necesita ganar los tres partidos que quedan y que Veracruz, Atlas y Puebla no ganen ninguno. Una cosa de locos (Luis García, sic). Como parece imposible, me atrevo a recordar otras maneras en las que se ha salvado antes y una más, que se vislumbra en un futuro cercano.


1989/1990: GRANDES POTRILLOS.

Aquella salvación vino después del infierno. El equipo filial, Atlante UTN, había sido campeón de la segunda división mexicana el año anterior al descenso. Para no amontonar potros en primera, la franquicia se vendió a Veracruz. Por confiados, el equipo mayor (entonces en Querétaro) descendió. Afortunadamente habían decidido quedarse con los chavitos campeones. Tipos como Félix Fernández, Roberto Andrade, Luis Miguel Salvador o Raúl Gutiérrez no sólo devolverían la categoría con un segundo título en segunda (90/91), sino que debutarían campeones a su retorno (91/92).

Nota del autor: Esta hazaña, de ascender a un año del descenso, ya la había conseguido Atlante durante el torneo de plata de la 76/77. En ese entonces El Atlético Potosino ganó la final por el no descenso y los mandó a segunda (75/76). Al siguiente torneo los estadios se abarrotaron de gente que iba a ver al campeón caído.

2001: ODISEA EN EL PUERTO.

La cosa se puso fea y al final del torneo de Verano 2001 el Atlante ya había perdido la categoría contra León, según la tabla de coeficientes. Pero ese año se le ocurrió a la Federación que había que aumentar la liga a 20 clubes progresivamente. Así que se inventó una promoción a jugarse contra el equipo que más puntos hubiera logrado en la división de ascenso, luego del campeón La Piedad. Veracruz tuvo chance de ser el equipo 19, pero Atlante consiguió su no descenso.

2014: EN LA MESA, ASÍ, BIEN CHAFA.

Esta teoría corre por las redes. Se sabe que el Club Querétaro está con problemas financieros y le debe no sólo a sus jugadores, sino a Hacienda. El caso «Oceanografía» está lleno de irregularidades. Entre los posibles castigos al equipo, se especula que podrían ser desafiliados y por lo tanto, salvar al Atlante de Cancún. Alguna vez ya se ha hecho. A los colibríes de Morelos de Primera A se les retiró la franquicia y la compró un equipo nuevo, que ahora podría ser Atlante. Si no, que compren otra. 

8/4/2014

Atlante, ¡no te vayas!



O "Por qué no quiero que baje el Potro"

Tengo mis razones, aunque he de aclarar que no soy atlantista (ni de cerca ni de clóset). Me llevo bien con muchos, eso sí, y a fines del siglo pasado jugué en un equipo de la Liga Satélite integrado por novilleros y espontáneos, más un matador de toros del que nunca se ha vuelto a saber nada, donde todos eran aficionados al Atlante. Al que toreaba lo vi llorar todas las veces que nos contó cómo había viajado de aventón hasta Monterrey, y limosneado afuera del estadio Tecnológico, para ver coronarse al Atlante de Lavolpe. Pero también lloraba con las canciones de Silvio Rodríguez; era un tipo muy sensible.

El punto es que no le voy al Atlante, por lo cual debería darme exactamente lo mismo si logran corregir el rumbo o siguen jugando el peor futbol que se ha visto en años y terminan últimos en la tabla porcentual. Sus derrotas, que en esta campaña han sido demasiadas, deberían pasarme desapercibidas y la posibilidad de que estén cerca de su desaparición debería provocarme una absoluta indiferencia.

Pero no es así. He seguido los últimos 15 ó 20 minutos de los más recientes partidos del Atlante con un hueco en el estómago similar al que se siente cuando estás en el aeropuerto despidiendo a una persona muy querida que sabes no volverás a ver. En cada uno de ellos he mantenido la esperanza de que los once jugadores azulgrana, cuyo nivel actual es más cercano al de un equipo de liga sabatina que al de un cuadro profesional, sean capaces de recuperar, aunque sea por un momento, la garra que sus antecesores llegaron a desplegar.

Comencé a ver futbol hace muchos años, demasiados ya, y desde entonces el Atlante encontró la forma de colarse en los recuerdos de las mejores etapas en mi niñez y adolescencia. Así, mis primeras desveladas fueron producto de los partidos que el Atlante ochentero jugaba los viernes en la noche y transmitían por Canal 11.  Un poco más grande, en quinto o sexto de Primaria, esos mismos partidos me hicieron compañía en las escasas ocasiones que mis padres salieron de fiesta y me dejaron solo en la casa.

En esa misma época, cada que visitábamos a mi abuela en su diminuto departamento en las Torres de Mixcoac me asomaba por la ventana del comedor y mataba el tiempo adivinando detrás de qué edificios al otro lado del Periférico se encontraba el estadio de la colonia Nochebuena.

Nunca hubiera imaginado entonces que aquel iba a ser el estadio donde años más tarde  me pondría la primera parte de la borrachera más divertida en mi etapa como preuniversitario. Fue durante un partido Atlante-Cruz Azul, acompañado por un amigo entrañable al que hoy veo menos de lo que debería y un par de carniceros de Neza a quienes conocimos en la fila de la taquilla.

La segunda parte vino unos meses después. Comenzó un miércoles por la noche en el Estadio Azteca, en un partido de liguilla entre los mismos equipos, y terminó a la mañana siguiente afuera de un Karaoke frente a las Torres de Satélite. Nunca logré acordarme de lo que pasó entre la salida del estadio y el momento en que me desperté sobre la banqueta envuelto en una bandera rota del Atlante, pero algunas personas me aseguran que canté Timbiriche, Mijares, Laureano Brizuela, Tigres del Norte… lo peor que puede existir, lo cual me hace pensar que definitivamente la debí haber pasado bomba.

Saliendo de prepa hubo un par de chichotas que también tuvieron que ver con el Atlante, pero ahora que soy un hombre felizmente casado me tendré que reservar esa anécdota para otra ocasión.

Como podrán ver es mucho lo que valoro estos recuerdos, pero solo pueden serlo mientras exista un elemento fuera de mi mente que ayude a reactivarlos periódicamente. Hoy tengo la mala fortuna que ese elemento juega basura y es incapaz de empatar como local frente a un equipo mediocre con dos hombres menos. 

¿Qué va a ser de mis recuerdos si el equipo azulgrana se pierde en la ignominia de las divisiones de ascenso? Mucho me temo que se irán borrando con el tiempo hasta convertirse en postales sepia, ininteligibles, incapaces de generar la mínima emoción.

Y ni quién me los pueda devolver. No el Querétaro ni Chiapas, es un hecho. 

Que bajen ellos, pues, equipos sin historia ni prosapia, y en su caída le cedan un cachito de vida al Atlante. 
Mis recuerdos se los van a agradecer toda la vida. El futbol mexicano, también.

Cuando solo con el nombre basta

Por: Ricardo Gómez

Los cuartos de final de esta edición de la Champions League nos dejaron un grato sabor de boca después de ver enfrentamientos épicos en los que las emociones sobraron y seguramente varios aficionados por ahí quedaron al borde de un paro cardíaco.

Ahora, haciendo un análisis muy leve, sin profundizar tanto, podemos llegar a una conclusión: los grandes, con sólo el nombre tienen. Podrán haber múltiples ejemplos de lo contrario, digo, me pueden refutar el hecho de que hay un Milan pasando tragos amargos, un Olympique de Lyon que después de ser multicampeón ahora está dando vergüenza hasta en la liga, y así podemos mirar muchiíimos ejemplos. Pero el caso es que en los involucrados en esta fase recien concluida de la champions, eso pudimos observar.

Un Real Madrid que fue a Dortmund a cerrar un tramite y salio muerto de miedo del Signal Iduna, quedandose en la orillita de ser eliminado. Sin embargo, muy a pesar del teson, del orgullo y de la garra del conjunto amarillo, jugar contra la casa blanca SIEMPRE va a pesar. No solo influye la falta de contundencia de tus jugadores, ni el hecho de hayan jugado con serias bajas, es, basicamente, el hecho de que el Borussia Dortmund es un grande en crecimiento y todavia no puede llegar a las instancias de ser un mata gigantes listo para enfrentar a quien tenga frente a si.

Un Chelsea que cuenta con el entrenador mas odiado y amado del globo, que con frases y metodos motivacionales muy poco ortodoxos saca adelante los retos que se le presentan y saliendo normalmente triunfador, contra un PSG que ha optado por buscar la grandeza con un jugador que es grande, pero no lo suficiente como para saber hacer equipo y contagiar de esa misma actitud a sus compañeros.

El campeón muniqués contra un gigante venido a menos, dos formas de funcionamiento diametralmente diferentes, dos realidades muy distintas, aquí lo que podemos observar es a un gigante dejando su lugar a un grande que poco a poco sigue escribiendo su nombre con letras de oro en la historia futbolistica del orbe.

Y por ultimo, un grande al que se le había olvidado que podía ser grande, contra un gigante al que vienen asesinando desde hace años, dando por terminado un proceso maravilloso que definitivamente tenia que llegar a su fin en algun momento, y eso ni el mejor jugador del mundo lo puede evitar. El Atletico de Madrid le esta regresando esa emocion tan necesaria a una liga espanola necesitada de un urgente respiro, y lo hace demostrando que no solo a nivel local han sabido hacer bien su trabajo.

Se nos vienen semifinales con gran emocion y tintes epicos, solo esperemos que el espectaculo sea el esperado y que los mas beneficiados seamos nosotros, los que desde la butaca tratamos de hacer el nombre valer.

El campeón sigue adelante

5/4/2014

Cuando todos se cuelgan de la verde





Por: Ricardo Gómez

¿Recuerdan cuando, hace unos meses, nuestra querida selección nacional se encontraba en crisis y algunos locos por ahí decían que deberían de poner a jugar al León o al América con el uniforme nacional en lugar de la bola de palurdos que normalmente convocaban? Bueno, pues se les hizo contra Nueva Zelanda, y gracias a la propuesta de Nike se llegó al limite del descaro al darle a los americanistas su playera verde con todo y escudo y el tan amado logotipo de quienes nos dan "el cariño de siempre".

También se llevaron entre las patas a Tijuana, Atlas y Pachuca, en una estrategia de marketing que nos dice a grito pelado que al mundo deportivo se le están acabando las ideas y que ya es muy fácil vestir con los colores nacionales a cualquiera, incluído un equipo que alínea a un montón de elementos del vecino de arriba; si no los pudo vestir de verde la federación, la marca de la palomita les está haciendo el favor.

No se trata de quejarse de las estrategias de las empresas. Tampoco se trata de criticar lo gacho que se miran los uniformes, ni mucho menos tirarle carrilla a las aficiones de los equipos vinculados a este show.

Su servidor lo que quiere decir en general es: ¿dónde queda el respeto a los colores?; ¿dónde queda el respeto a las tradiciones?; ¿tan fácil es para las aficiones permitir que una empresa le cambie el color a un escudo sin importar la opinión de la afición?; ¿tan dejados somos?

Desde hace mucho sabemos que el futbol ha dejado de ser un deporte con el espíritu de antaño para ser un show que genera grandes ganancias económicas, pero por lo menos debería de haber algo de respeto para el cliente, el aficionado, ese que se encarga de consumir cuanto producto relacionado con su gusto/obsesión sale al mercado. Pero si no respetan ni a los jugadores, menos respetarán a la afición.

Ya mínimo que respeten al único equipo de verde que sí juega con el alma en cada partido y en el que, por cierto, juega el motor de la selección. Saquen ustedes sus conclusiones and leave the green alone.

31/3/2014

Adiós, Caballero



"Al ser España un país de envidiosos, 
todos nuestros males vienen de haber sido tantas veces campeones."


Por: Juan Carlos Bracho

Se convirtió en presidente de la institución cuando ésta no era ni una pizca de lo que ahora representa. A su lado, los 28 años de Ferguson en el United resultan poca cosa. Fue tan significativa su aportación, que aún a pesar de su resistencia, en 1955 el Estadio de  Chamartín cedió su nombre por el suyo; y tras su muerte, la FIFA decretó tres años de luto en pleno Mundial (Argentina 78). Así de importante fue Santiago Bernabéu.

La grandeza de un líder se juzga por su legado, no por los logros que éste acumule. Bajo ese juicio, Don Santiago fue grandísimo, pues la elegancia y el porte con el que se manejaba, logro derramarse hasta el uniforme de cada uno de los jugadores de la institución. Blanco puro que a la postre le ganaría el mote de “merengues”, cada jugador que portaba esa playera pronto entendía que en el Real Madrid se puede ganar o se puede perder, pero siempre de manera elegante. Claro está, que siempre será más fácil derrochar clase en la victoria…

De ahí que a todos los emblemas madridistas los ha destacado su elegancia y su porte en aquellos momentos en los que un sin fin de estrellas del mundo del futbol han doblado el carácter por el mundano reclamo. El último bastión de dicho legado tiene las horas contadas dentro de la institución.

El vestidor del Madrid volvió a quebrarse, y esta vez Mourihno no tuvo nada que ver. Después de la derrota ante el Barcelona en la última edición del clásico español, la prensa especializada publicó que las declaraciones de algunos jugadores señalando como culpable a Undiano Mallenco, no cayó bien en un sector del vestuario. Según la versión de la prensa española, el hasta entonces líder del vestuario, Iker Casillas, pidió a sus compañeros hacer efectivo el legado de Don Santiago y guardar la compostura en caso de que el resultado favoreciera a los culés. Ni Cristiano Ronaldo, ni Sergio Ramos, ni Álvaro Arbeloa respetaron las intenciones de Iker.

Todo apunta a que Iker Casillas saldrá del Real Madrid pasado el Mundial de Brasil, de la misma manera que lo hicieran Raúl González y Fernando Hierro en su momento, a paso callado, por la puerta de atrás, mientras que en la puerta delantera Florentino Pérez inaugura la nueva atracción veraniega rompiendo la venta de playeras sin antes jugar un solo partido oficial.

Si el mundo futbolístico (no sólo España) envidiaba al Madrid, no era por todos sus campeonatos, era porque, aún sin ganarlos, el comportamiento de sus jugadores, cuerpo técnico y dirigentes era el de unos perfectos caballeros.

Hoy, el Real Madrid está por dejar ir la última pieza que el mundo puede envidiarle. 

26/3/2014

Violencia en los estadios, más vieja que las barras



Por: Marco D.

Cada que ocurre un episodio como el del Estadio Jalisco, nos preguntamos si acaso hace falta que una persona pierda la vida para que los dueños de los equipos y las autoridades correspondientes tomen medidas serias y efectivas con las cuales erradicar, de una vez por todas, la violencia en los estadios del futbol mexicano. Un niño ahogado, pues, para tapar un pozo que, muchos dan por hecho, se cavó en Pachuca con la creación de las primeras “barras” de corte sudamericano.

Lo cierto es que la violencia en los estadios del futbol mexicano existe desde mucho antes que se formara la “Ultra Tuza” o cualquier otra barra que se nos ocurra, y que a lo largo de ese tiempo se ha cobrado cientos de víctimas, muchas de ellas mortales.

El primer acto de violencia dentro de un estadio sucedió en el desaparecido Parque Asturias en 1936, durante un partido en el que el equipo local y Necaxa definían al campeón de la temporada. Según las crónicas de la época, una decisión arbitral a favor del Asturias desató la furia de un grupo de necaxistas que le prendieron fuego a la tribuna de sol. Las llamas consumieron toda esa zona en menos de veinte minutos, y si todos los aficionados salieron con vida fue gracias a que la estructura del estadio era un esqueleto de madera de poca altura desde la cual era muy fácil descolgarse hacia la calle. Por cierto, no hubo consignados.

Tampoco los hubo el 26 de Mayo de 1985. Ese día once personas que asistieron a la final de vuelta entre Pumas y América en el Estadio Olímpico de CU, murieron asfixiadas en el túnel 29 cuando miles de fanáticos sin boleto intentaron ingresar por la fuerza- entiéndase de forma violenta, al estadio. Varias de las víctimas eran niños menores de doce años.

Pocos días antes de aquella tragedia, el estadio Coruco Díaz de Zacatepec vivió una batalla campal que debió haber encendido focos amarillos entre los dirigentes de la primera división, cosa que por supuesto no sucedió.

Fue durante el partido en el que Necaxa mandó a la segunda división al cuadro local, cuando cientos de seguidores “cañeros”, ahogados en aguardiente y armados con palos y piedras, invadieron la cancha para reventar a golpes a los futbolistas de ambos equipos. Afortunadamente éstos lograron refugiarse en el vestidor, donde estuvieron encerrados seis horas antes de ser rescatados por la policía municipal. El estadio, mientras tanto, fue objeto de todo tipo de destrozos; las porterías arrancadas, varios autos en las cercanías del estadio reducidos a chatarra, y ningún responsable que pagara por ello.

Treinta años más tarde, y en una época donde existe tecnología capaz de vigilar un alfiler dentro de un estadio con cien mil espectadores, la violencia en el futbol mexicano no ha logrado ser controlada. Lejos aún, empeora cada vez más.

En los últimos seis torneos de Liga y Copa hemos sido testigos de peleas multitudinarias y salvajes en las inmediaciones del Estadio Neza 86, el Volcán de Tigres, el Azteca, el Sergio León Chávez de Irapuato, el Azul de la colonia Nochebuena y el Olímpico de Ciudad Universitaria. También en las gradas del Tec de Monterrey, el Alfonso Lastras de San Luis, el Cuauhtémoc poblano y el Estadio Jalisco.

A esto hay que añadir los destrozos a los asientos del Estadio Hidalgo ocasionados por gente con la camiseta de Pumas, las pedradas con que en cualquier plaza se recibe a los camiones que transportan a la afición visitante y el pago de suelo que muchos comerciantes tienen que hacer a los líderes de las barras para que sus locales sean respetados. Tampoco podemos olvidar la invasión a la cancha del estadio Azul por parte de una barra cementera, y lo más lamentable de todo- el asesinato de un joven americanista en un paraje de la carretera México-Querétaro tras una riña entre aficionados de Gallos Blancos y América.

Todos estos hechos arrojaron cientos de detenidos, pero solamente el presunto agresor del aficionado americanista más cinco barbajanes que participaron en la golpiza a policías municipales en el Jalisco podrían recibir una condena en prisión. Los demás pasaron si acaso doce horas en un separo y ocho días después estaban de regreso en el estadio. Más barato, imposible.

Así pues podemos concluir que la enfermedad que produce la violencia en el futbol mexicano no son las barras, pues grupos de inadaptados que encuentran en un estadio el lugar perfecto para desahogar sus frustraciones los hay desde mucho antes que se pusiera de moda quitarse la camiseta y adoptar ridículos cánticos argentinos. 

La verdadera enfermedad es la impunidad.

Y visto de esa forma, más que preguntarnos cuánto tiempo pasará antes que haya un muerto en un estadio debería sorprendernos que en todos estos años se hayan dado tan pocos.