20/11/2009

PARTIDOS ARREGLADOS

Cuando juegas futbol por el puro amor de hacerlo, cuando no hay dinero de por medio, eres insobornable. ¿O será que el chavito de 5to. B que está a punto de tirar el penal que lo haga campeón del recreo falla a cambio de una Chaparrita de Piña? Cuesta trabajo creerlo.

Cambiemos ahora de jugador y de torneo. El tirador es un delantero profesional en un partido de primera división o un Mundial, da lo mismo. De su error o acierto dependen no sólo el marcador, sino millones de dólares por concepto de patrocinios y transmisiones de televisión. El incentivo para que el balón salga arriba del travesaño no será un refresco amarillo artificial sino un depósito en Suiza o las Islas Caimán, suficientemente generoso como para un retiro prematuro.

Pensar que ningún jugador aceptaría un soborno así es pecar de optimista. En todo tipo de ligas debe haber varios porteros, delanteros o equipos enteros que han canjeado marcadores por centenarios.  De los árbitros ni se diga. Si hay quienes pueden afectar el resultado de un partido y escudarse bajo la imperfección humana,  son los de negro. Encima son veterinarios, contadores, bomberos o administradores cuyos sueldos jamás les permitirían aspirar a una vida lujosa. La tentación, por lo tanto, se duplica.

Uno no quiere pensar mal, en serio que no. Pero cuando se destapan cloacas como la que recientemente abrió la policía alemana, la inocencia con que uno ve el deporte más lindo del mundo se va literalmente a la mierda. Y no solamente por haber desmontado una de las redes de apuestas clandestinas más grandes de Europa, ni haber detectado más de 200 partidos arreglados en el transcurso del año pasado. Lo grave, lo fatal, es que algunos de los juegos amarrados fueron en ligas supuestamente blindadas, como la Bundesliga o la Champions League europea.

Si allá se cuecen habas aquí debemos tener una olla llena de garbanzos. Ojalá ninguno salga en la liguilla que comienza este fin de semana.


18/11/2009

EL DEPORTE MÁS INJUSTO



Existen dos tipos de deportes: los que determinan al ganador basándose en una puntuación exacta y los que lo hacen a partir de la apreciación.

El futbol es quizá el único deporte que combina las dos anteriores. Un partido se gana con goles, queda claro; pero también se puede ganar gracias a la interpretación, muchas veces subjetiva, de una persona de más de 40 años dentro de la cancha, cuya única ayuda para no equivocarse son dos personas tan arcaicas como él apostadas a lo largo de las bandas. Gracias a la limitación de los árbitros y el engaño de los jugadores, que equívocamente ha llegado a considerarse parte intrínseca del juego, Maradona metió un gol con la mano en el 86 y detuvo otro, también con la mano, en el 90. Si los árbitros en turno hubieran sancionado cada jugada, tal vez Argentina tendría dos finales menos en su historia. Pero no la vieron o no la quisieron ver. Al fin y al cabo en el futbol los ojos del árbitro son juez y parte, y la equivocación garrafal tan sólo un accidente. Por eso mientras los irlandeses, borrachos de impotencia, estarán destruyendo cuanto bar se les cruce en el camino de París a Dublín, el árbitro que no vio la mano monumental con la que Francia les arrebató el sueño de ir al Mundial estará tranquilo durmiendo en su casa. 

Cuesta trabajo creer que en una época donde la tecnología supera cualquier barrera de la ciencia ficción, el futbol no pueda echar mano de ella para hacer que el juego más democrático del planeta sea también el más justo.


Mientras eso no ocurra seguiremos viendo “manos de Dios”, penaltis fantasma y goles borrados en todas las competencias. No pasa nada cuando el equipo afectado es, como en este caso, la República de Irlanda. Pero te quieres morir cuando le pasa a tu selección. A muchos todavía no se nos pasa el coraje cuando en el partido de octavos contra Alemania, hace 23 años, un árbitro colombiano le anuló un gol legítimo al “Abuelo” Cruz. Si tan sólo entonces hubiera existido un juez de cámara...

16/11/2009

LA SELECCIÓN DE DIOS (Antonio de Nigris 1978-2009)


Todos los días mueren miles de personas. Algunas por una caída dentro de la regadera, otras al cambiar un fusible. Son muchas las que mueren cruzando una calle, siendo su último pensamiento “ojalá que la junta todavía no haya comenzado”. Hay quienes mueren atragantados con un chicle, o quienes lo hacen mientras cambian una llanta. Vaya, la muerte no avisa cuándo, dónde ni cómo.

Por eso son pocos y muy afortunados aquellos que se van porque hacían lo que más les gusta. Como Antonio de Nigris, quien se fue siendo jugador activo de un equipo lejano. Porque a diferencia de muchos jugadores mexicanos, víctimas infalibles del Síndrome del Jamaicón, el “Tano” se animó a jugar  donde ningún otro jugador nacional se había aventurado. Basta recordar que cuando de Nigris llegó al América no echó raíces en un club que suele ser paternalista con sus contrataciones estelares. En vez de ello tomó el camino difícil, el del reto, y emigró al Villareal de España. Al poco tiempo, cuando ni siquiera figuraba en la banca, no se dobló y jugó para el oscuro Polideportivo. Luego partió a Colombia donde colaboró para que el Once Caldas alzara la última Copa Interamericana y regresó a México para enrolarse con Puebla y posteriormente Pumas.

Al volver tuvo la misma humildad que la de un joven debutante y nunca se le escuchó una sola excusa que intentara justificar su fugaz paso por la península Ibérica. Pudo haberse instalado en algún otro equipo de la liga mexicana, pero su espíritu aventurero se impuso a cualquier comodidad por lo que decidió enrolarse en un equipo de Turquía. En aquel país lejos de su idioma, su gente y cualquier costumbre que semejara a su natal Monterrey, de Nigris soltó pocas lágrimas y metió muchos goles. Durante varias jornadas llegó a pelear la tabla de goleo de la liga turca y fue llamado por segunda vez a la selección nacional donde todos soñábamos con verlo repetir un gol de bolea como el que le anotó a Brasil. Después vino el Larisa, equipo griego que desde hoy será más conocido en nuestro país que el Panantinaikos o el AEK de Atenas.

El fichaje en ese equipo no provocó sorpresa alguna; acostumbrados como estábamos a los cambios radicales del regiomontano a nadie le extrañó que hubiera cruzado esa nueva frontera. Allá, pensábamos muchos, quizá encuentre la temporada de oro que por fin encumbre su carrera. Esa temporada no habría de llegar nunca. Pero el recuerdo de Antonio de Nigris, ese quedará por siempre.


Antes que él se fueron Marc Vivien Foe de Camerún, en la Copa Confederaciones de 2003. En el 2004 vino el turno del húngaro Feher en el estadio del Benfica y de Serginho del Sao Caetano. En el 2007 fue Puerta del Sevilla y hace apenas 3 meses el capitán del Espanyol de Barcelona, Dani Jarque, quien murió en circunstancias muy similares a las de Antonio de Nigris. Ojalá que este sea el último de la lista. Dios, que parece estar formando un equipo de lujo allá arriba, todavía puede esperar.


SE FUE EL "TOÑO"

Por: César Torres

Hoy el periódico Cancha en su edición de Monterrey, tenía en su portada la fotografía, enfundado en la camiseta de La Sele, de Antonio de Nigris Guajardo, el titular era...algo como "Se fue Toño".


Así, tan pequeño y tan grande, porque la mayor virtud que tenía "Toño", era sentirse cercano a todos en esta ciudad. No importa que fuéramos Tigres o Rayados o que el futbol nos viniera valiendo madres, todos sabemos quien era Antonio de Nigris. Ya sea por el talento de él o de su hermano Aldo, o hasta por la participación de Alfonso de Nigris en sus romances con la Tigresa o cosas así, todos sabemos quien es Toño de Nigris.

Y se siente raro saber que ya no va a volver a jugar.

Debo de reconocer, desde mi postura de aficionado de Tigres, que siempre tuve envidia de que Toño haya salido del Cerrito (lugar durante muchos años, de la casa club del Monterrey). Envidia porque tenía gol cuando debutó. Envidia porque cuando lo expulsaron en un partido, el siguiente estaba enmedio de toda la Adicción (porra de Rayados) apoyando a los Rayados, sus Rayados. ¿Quién ha visto a Omar Bravo enmedio de la porra de Chivas? ¿a Palencia con la de Pumas?
Envidia porque tenían a un regio jugando y siendo ídolo en esta ciudad en donde abundan los Gaitanes, los Francos, los Suazo, los Batista, pero muy pocas veces gente como Jesús Arellano, Javier "Pastor" Lozano o "El Gusano" Nápoles.

Es raro saber que alguien que no conoces pero sientes cerca, se fue sin despedirse.

Saludos desde Monterrey.