20 sept. 2011

LA DULCE VIDA DE UN ENTRENADOR



Para trabajos ingratos el de las sexoservidoras, que dicho sea de paso es el más antiguo del mundo. O qué tal el de policía bancario, que por dos mil pesos quincenales más el costo de sus balas tiene que hacerla de recepcionista y guardaespaldas.

En mi trabajo tampoco cantan mal las rancheras: se entra a las 9 en punto pero nunca sabes cuál será tu hora de salida. No hay pago extra por chambear en fin de semana, ni bono de productividad o ajustes de sueldo. Encima hay que lidiar con un tráfico infernal para llegar y salir de este cerro (maldito Santa Fe), además de los súbitos cambios de ánimo en algunos directivos y el trato con clientes agrandados que a diferencia de lo que pasa en otras industrias aquí siempre tienen la razón. 

No me estoy quejando… no mucho. Porque además de que valoro y disfruto mi chamba estoy consciente que existen millones de trabajos infinitamente peores al mío, el tuyo, el del policía de banco o las señoritas de Circuito Interior esquina Sullivan.

Entre esas chambas no está, por supuesto, la de entrenador de un equipo de Primera División. Lejos de ello los DT’s disfrutan uno de los trabajos mejor remunerados que puedan existir con sueldos que fluctúan entre los 400 mil pesos netos al mes y el millón de dólares por año, dependiendo del equipo que estén dirigiendo. Eso sin contar las primas por partido ganado, por calificar a la liguilla, por alcanzar la final del torneo o hacerse con el campeonato.

A lo anterior hay que agregar las prestaciones que van desde un departamento de lujo en la mejor zona de la ciudad hasta la colegiatura completa de sus hijos, la membresía al club de golf más pípiris y una SUV último modelo en la puerta. Sobra decir que sólo viajan en business, que se hospedan en la suite más grande del hotel de concentración y que de cuando en cuando se llevan una buena comisión a manos de los promotores. Y cuidado con despedirlos, porque aunque lleven cinco minutos en el cargo sus contratos tienen cláusulas de recisión que les aseguran la suma equivalente a un año íntegro de sueldo. Todo ello por un trabajo al que no le invierten más de 8 horas diarias, seis días a la semana.

Así que cuando vuelva a rodar la cabeza de un DT (o varias como sucedió la jornada pasada), lo menos que uno esperaría es que tanto el gremio de entrenadores como los medios de comunicación dejen de victimizar al decapitado haciendo alusión a la "ingratitud" de su trabajo.

¿Quieren ver una chamba dura en serio? Vénganse a donde estoy. Nomás no lleguen después de las 9 porque les descuentan el día completo.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Chale, pues donde trabajas?

Ex Fan dijo...

jajajajajaja!!! pero no te quejas del lugar de trabajo, cierto? es verdad ser DT de cualquier equipo medianamente bueno es mejor que el lugar donde trabajas según leemos!
Mejor dedícate a escribir en este blog!
Saludos!

Ex Fan dijo...

o mejor a jugar futbol!!!

Cempazúchitl dijo...

Pone ads de Google para que la banda le dé click, te den varo, y te retires de tu chamba...

Anónimo dijo...

yo apoyo Ex Fan dedicate escribir,escribes bien y si no deja de quejarte y buscate otro jale

Anónimo dijo...

Oye Marco, y siquiera en tu oficina hay chavas de buen ver? Porque mi chamba presenta inconvenientes similares a la tuya, pero pa' acabarla aquí las viejas están bien feroces