18 jul. 2011

MESSI WANTS TO BE YOUR FRIEND


Por: Marco Dávila / Editor

Justo el día que Argentina quedó eliminada de SU Copa América, una barda cercana a mi casa amaneció cubierta por un enorme anuncio que decía, palabras más palabras menos:            “Este 31 de Julio vive el partido de Messi y sus amigos en el Estadio Azul. Telcel invita".
El que dicho evento sea una insignificante cascarita no disminuyó el interés de los medios de comunicación, ni de los miles de aficionados (en su mayoría niños) que van a llenar el viejo estadio de la colonia Nochebuena.

Eso sí, el citado anuncio no comunica que Lionel Messi- ese fenómeno del futbol al que todos los asistentes pedirán como mínimo una réplica de la jugada de Maradona vs los ingleses, 5 túneles y una anotación de chilena, es un chico de carne y hueso sin los poderes de un superhéroe o el tacto de un Rey Midas.

Y es que sin importar lo mucho que lo han endiosado ciertos sectores de la prensa y a pesar de lo que ha mostrado cuando viste la camiseta del Barcelona, Lionel no se salva de los mismos defectos que hasta el más simple de los mortales arrastra: miedo, inseguridad, celos, ansiedad. Messi, sin ir más lejos, hace caca como todos nosotros. Aquí, en Barcelona, en Londres y en el vestidor de cualquier estadio donde juegue Argentina. Y seguramente lo hace más seguido que cualquier jugador albiceleste, porque ningún otro seleccionado argentino tiene que soportar tanta presión y de ninguno se espera tanto como del llamado sucesor del Diego. Así fue en el Mundial pasado y así fue, para no variar, en esta Copa América.

De nada importó que la selección de Batista juegue sin una idea clara o que en su primer partido en La Plata haya estado a punto de perder contra Bolivia. La culpa siempre fue de Messi por no hacer la jugada de fantasía con la que soñamos todos los aficionados, esa genialidad que es capaz de dejar sobre el césped a cinco adversarios y cambiar no solo el rumbo del partido sino de la misma Copa. Se le exigió un nivel de 12 a un jugador de 10 en un equipo donde nadie más alcanza el 9 y todos juegan cuando mucho en 7. Y así resulta imposible para cualquier jugador de cualquier época marcar la diferencia.

Pelé fue O Rey, cierto, pero a su alrededor siempre tuvo a jugadores como Carlos Alberto y Tostao en su mejor nivel. Lo mismo puede decirse de Di Stéfano con Puskas. Michael Jordan no hubiera logrado la mitad de lo que consiguió sin la mejor versión de Pippen a su lado, y Maradona ganó todo con Argentina y el Nápoles gracias a que siempre estuvo rodeado de dos o tres jugadorazos que lo entendían a ojos cerrados.

La selección argentina tiene talento suficiente como para que Messi brille al igual que en el Camp Nou y mande las comparaciones con Maradona para otro día. Ahí están Tévez, Agüero, Higuaín, Di María y todos aquellos que en los próximos años los sucedan. La pregunta es qué tan dispuestos estarán a sacrificar su lucimiento personal en pos de un jugador al que sienten un extranjero, y qué tan probable será que un día dejen de verlo como la joya más preciada del futbol mundial y lo traten como un amigo.

Por lo pronto hoy distan de considerarlo así. De lo contrario los “amigos” que lo estarán acompañando el partido del próximo 31 de Julio no serían leyendas 20 años mayores que él (Palermo, Abondanzieri, Romario), ni jugadores de los que “La Pulga” no debe tener conocimiento (Cristante, Borgetti).

"¿Messi and Friends?"
Dudo mucho que Lio y Jared alguna vez se hayan tomado una cerveza.  


5 comentarios:

Ex Fan dijo...

Seguramente Messi no querrá volver a pisar Argentina en un buen rato, pobre de este chico, efectivamente no se conocen los 11 de Argentina, pero si brilla tanto en BCN porqué no hacer, tan solo un poco de lo que hace allá, acá en Argentina?
Buena entrada, como siempre, es un placer leer la opinión del editor de este Blog!!

Anónimo dijo...

El único defecto de Messi (si es que tiene alguno) es su nacionalidad. Este chaval en cualquier otro país seria tratado como un genio, y en cambio allá lo chiflan.

Anónimo dijo...

Pepe Corvina dijo: ¡Claro! El problema de Messi parece ser, efectivamente, haber nacido argentino y jugar para esa selección. Dado el carácter que distingue a sus compatriotas, este hombre es resistido y padece los celos profesionales de sus compañeros por varios motivos. Me parece que el primero de ellos consiste en que si bien es un jugador excepcional, tiene compañeros que no lo son menos (Agüero y Tévez, por citar los ejemplos más claros) quienes a pesar de portar el estandarte de la humildad, a estas alturas deben tener un ego maradoniano, y consideran que Messi está sobrevalorado por la prensa y que son ellos quienes deberían ser los conductores incuestionables de su selección, por un factor que en Argentina es considerado como fundamental: haberse forjado en el medio local (requisito que Messi no cumple) por lo cual futbolísticamente se le considera un extranjero que es convocado por mera cortesía. A la hora de los goles lo abrazan, pero por lo visto la euforia les dura muy poco. Injusto y difícil, sin duda

Anónimo dijo...

Al contrario, yo creo que Messi hace menos caca ya que el estrés acarrea estreñimiento...


¡Jaja!

Anónimo dijo...

El que dijo que Messi no hace ni un poco de lo que hace allá en el Barcelona, no vio el mismo partido que yo, o es argentino y la única prueba que exige como compromiso es un gol. Sólo hubo que ver las entradas al área de Messi, solitario, contra todas las piernas de los uruguayos y terminando por estrellar su remate en Muslera. O la cantidad de veces que resultó golpeado y se levantó sin rechistar. O el penal ejecutado de forma excelente y siendo el primero en tirarlo. O el pase de gol magistral. ¿Qué más necesitan? Me gustaría que le pidieran a los demás jugadores algo que no sólo se espera de un delantero, eso que abulta el calconzillo y que a veces no depende de ser tan bueno en la técnica. Sólo hay que ver, cómo entraba Arévalo, el mediocampista de Uruguay en cada jugada. No seamos injustos con Messi. entre otras cosas, ese partido no lo perdió un delantero, sino unos defensores y una media cancha que nunca pararon a nadie.