13 dic. 2010

QUÉMESE DESPUÉS DE LEERSE

Si la mayoría de las personas que se dicen apasionadas por el futbol prefirieran jugarlo en vez de verlo, habría escasez de canchas en todo el mundo. Afortunadamente seguimos siendo menos los que dejamos de hacer cualquier cosa para patear un balón, que quienes viven el futbol de forma pasiva a través de la televisión o en una consola de X-Box. 

Pero ojo con criticarlos, pues gracias a ellos todavía es posible encontrar canchas donde se puede jugar sin la misma saturación del Zócalo en época navideña. Como ejemplo permítanme citar una cancha de futbol 7 que tuve la suerte de conocer hace un par de semanas: Wol Esmeralda.

A diferencia de otros campos donde 14 jugadores provocan una multitud, esta cancha tiene espacio suficiente para el cambio de juego y la gambeta, el tiro de fuera del área y la distancia para la barrera. El pasto sintético permite las barridas y el alumbrado no produce una sola sombra. Es la cancha ideal para aquellos cuyos treinta y tantos años ya no permiten jugar con fuera de lugar ni dos tiempos de 45 minutos (más lo que el árbitro decide compensar). Además está rodeada por montañas boscosas, cosa muy rara en esta cochina ciudad.

El único inconveniente que tiene, si es que se le puede encontrar alguno, es que está lejos de todo aquello que no sea la llamada Zona Esmeralda. O sea Chiluca, Valle Escondido, Condado de Sayavedra… Es decir el culo del Mundo, o la zona donde los satelucos en los ochentas se iban de pic-nic y a fajar. 

Ahora que pensándolo bien esa lejanía es lo que hace que uno regrese sin importar lo cara que está la cuota en la carretera de paga, los horarios de juego a las 11 de la noche, o el frío estilo Lambeau Field.

Aquí cuando uno mira hacia arriba buscando cortar un servicio con la cabeza no hay billboards del Palacio de Hierro, o de cuanta mierda se pueda anunciar, que tapen la vista de un avión tomado por estrella. No se escucha la sirena de una ambulancia o la mentada de madre en la bocina de un tráiler. Y lo más importante- se mantiene escondida de todos los aficionados que después de años de ver futbol un buen día sumen la panza y dicen: “lo voy a intentar”.

Si quieres jugar en esa cancha puedes visitar su página de internet. Pero por favor NO pases la voz.

4 comentarios:

Ex fan dijo...

Bien dicho! más vale que permanezca oculto para que sigan disfrutando de los juegos que ahí se dan!
Jugar a 0 grados no tiene precio, verdad?

Adrián dijo...

O sea que están los que critican; los que critican y juegan y; además, los que critican, juegan y tienen para gastarse una lana cada semana y respaldar sus acciones.

Yo, con lo que pagan de gas, casetas, arbitraje y uniformes, mejor me empedo.

Alex Rivero dijo...

Salud Adrián!

Yo con lo que me gastaría en la peda me compro unos shorts, pago menos de 200 pesos en el torneo y le hago varios caños a troncazos como tú.

pepe corvina dijo...

NO CABE DUDA QUE LA VERDADERA PASIÓN POR UN DEPORTE SE DEMUESTRA PRACTICÁNDOLO. LOS ÚNICOS QUE SABEN DE FUTBOL SON QUIENES LO HAN JUGADO, Y NO AQUELLOS PANZONES QUE CONOCEN LAS ESTADÍSTICAS DE 4 LIGAS DIFERENTES DE MEMORIA, Y SIN EMBARGO NO PATEARON UN BALÓN EN SU CHELERA Y DISIPADA VIDA