12 may. 2014

Estaríamos mejor sin liguilla



Por: Marco Dávila

“Bendita Liguilla” dijeron el otro día durante la transmisión del partido de ida de cuartos de final entre América y Santos. No recuerdo qué comentarista. Da igual. Y sí, fue un partido muy entretenido. Pero eso de ponerle un altar a la liguilla y decir que es “la joya del futbol mexicano”, porque así lo dijo el susodicho, me parece una barbaridad.

Primero que nada porque aquello contra lo que solemos comparar la liguilla, pensemos en un Pumas-Veracruz de la jornada 3, suele tener un nivel tan pobre que nos hace agradecer de más cualquier enfrentamiento donde los equipos sean capaces de hilvanar 10 pases seguidos y generen por lo menos 5 oportunidades de gol. Partidos así suelen ser comunes en liguilla, más no por ello son obras de arte. Encima nos hacen sentir estafados, pues son muestra de que el futbol que los equipos mexicanos nos venden durante 17 jornadas está muy por debajo de su verdadero nivel. No en balde es muy común que durante la liguilla uno escuche frases como “carajo, ¿por qué chingados no juegan así todo el torneo?”

Será porque en este país tenemos la costumbre de dejar todo para el último momento. De hacer a las prisas, y mal, aquello que pudimos haber realizado bien desde un principio. La Liga MX, donde un equipo que nada de muertito durante 17 fechas tiene la misma probabilidad de quedar campeón que aquel que cosechó más puntos a lo largo de la temporada, es un claro ejemplo de lo anterior.

En el cuento de la liebre y la tortuga los mexicanos le vamos a la liebre. Por ello tenemos la percepción de que los torneos largos, donde el campeón se define en la tabla general, suelen ser tediosos y poco emocionantes. 

Otro argumento que nos encanta esgrimir es que en esas ligas muy pocos equipos aspiran a coronarse, mientras que nuestro torneo lo puede ganar cualquiera. Preferimos la cantidad que la calidad. O lo que es lo mismo, una liguilla donde haya un reyecito diferente cada seis meses en vez de un torneo largo y a puntos, con menos equipos en posibilidad de coronarse, pero un mejor futbol desde la primer jornada.

Imagínense lo que sería la Liga MX si tuviera dos o tres partidos con nivel de liguilla a lo largo de 38 jornadas. Habría mejores entradas en todos los estadios, más rating, y menos niños en la calle con camisetas del Real Madrid y el Arsenal. Tendríamos también una selección nacional mucho más competitiva, no hay duda. Así que señores dueños de los equipos, patrocinadores y televisoras, hagan sus cuentas. Verán que la gallina de los huevos de oro no está en la liguilla.

2 comentarios:

Adrián Olivas dijo...

En el momento que la Liguilla no sea negocio, regresará el formato de torneos largo.
En este sentido, Televisa ya comprobó la poca fidelidad de sus cautivos televidentes al carecer de transmisión pública de la final de ida, América Vs. León.
No ha pasado un año fiscal cuando ya le dieron un segundo trancazo: Pachuca Vs. León. Donde tendrá nula participación comercial.
Pero antes de volver al formato de torneo largo; es decir, antes de que la televisora por fin entienda que está haciendo mal su chamba (tardan tres años, en promedio, en darse cuenta) harán cuanto manoseo les permita la flexible (cuando no, inexistente) normatividad de la Liga MX. Es decri, comprar equipos, jugadores y revenderlos cual si de joyas pulidas se trataran.
Respecto a las playeras que visten los niños en la calle, agradezcamos todos que volvió la U de G.

Anónimo dijo...

No critico tu visión de la mediocridad de la liga "Muy X", es mediocre a mas no poder, yo difiero contigo al decir que el formato de liguilla no es bueno, ya que en otros ligas del mundo, no solo las ligas gringas utilizan este formato y en no pocas ocasiones el equipo que califico de panzaso a los playoffs es el que queda campeón.

El que la liga sea mediocre involucra otros factores además del negocio, tomando como ejemplo el superbowl, cuantos villamelones se ven ese día, nunca en todo al año vieron un partido pero ese día son los fanáticos mas recalcitrantes del equipo que les guste el uniforme, porque no saben ni quienes juegan ni como se juega; pero eso a las empresas ligadas les deja unas ganancias muy buenas.