20 may. 2014

Sin sexo no hay goles



Por: Marco Dávila

Las recientes declaraciones del "Piojo" Herrera sobre la abstinencia sexual que impondrá a los seleccionados durante el Mundial de Brasil me han hecho recordar una de las anécdotas más bizarras de México '86.

Ésta tiene que ver con varias modelos escandinavas corriendo desnudas y borrachas en los pasillos de un hotel colonial en la entonces apacible y ultra conservadora ciudad de Querétaro. Detrás de ellas, aunque a veces también por delante o encima, todo dependiendo del rincón en que se encontraran, estaban los futbolistas, borrachos también y con media cajetilla de Camel en los pulmones, del único equipo además de Brasil que ganó sus primeros 3 partidos de grupo en el Mundial. Nos referimos a la selección de Dinamarca, magnífica aplanadora también conocida como “Dinamita Roja”.

Debo advertir que no tengo forma de comprobar si los hechos antes descritos sucedieron así, o si el comportamiento de los jugadores daneses y sus mujeres fue más parecido al de un grupo de odontólogos en congreso que al de una banda de rock que lleva ocho meses de gira. Lo que está fuera de toda duda es que a los seleccionados nórdicos les estaba permitido tomar cerveza durante la cena, consumir tabaco y lo más importante- dormir con sus parejas. O sea beber, fumar y coger todo lo que quisieran antes y después de cada entrenamiento.

Mientras tanto las selecciones que enfrentarían a Dinamarca en el llamado "grupo de la muerte" entrenaban dos veces al día, sobretodo la alemana, y sus jugadores compartían habitación con un compañero de equipo. Encima solamente podían ver a sus parejas un par de horas por las tardes y a la vista de todos, no fuera a ser cierto lo que afirmaban muchos científicos y entrenadores de la época- que durante una competencia de alto nivel la actividad sexual puede disminuir el rendimiento de un atleta hasta en un 25%.
Todo hacía pensar, pues, que los daneses no llegarían en buena forma a su debut en Copa del Mundo contra la poderosa selección de Alemania y que para sus siguientes partidos contra Escocia y Uruguay estarían eliminados. Grave error.

La selección de Dinamarca superó a sus primeros dos rivales de grupo con un futbol práctico y veloz que por momentos hizo recordar a “La Naranja Mecánica” de los años 70. Al tercero, Uruguay, lo masacró con seis goles que bien pudieron haber sido diez. Así pues, al término de la fase de grupos el equipo al que nadie quería enfrentar en octavos de final no era Brasil, Francia o la Argentina de Maradona, sino la sorpresiva Dinamarca.

Tampoco es que los daneses la tuvieran muy fácil, pues su rival en turno resultó ser la misma selección que dos años antes los había vencido en las semifinales de la Euro ’84. Se trataba de España, equipo encabezado por Emilio "Buitre" Butragueño- si no el delantero más letal que haya vestido la camiseta roja, son duda el más educado.

Un dato que hemos olvidado mencionar y resulta clave para la anécdota es la nacionalidad de Sepp Piontek, seleccionador de los “Vikingos”. No era danés, como la atmósfera un tanto Montessori en el campamento escandinavo podría hacernos creer, sino un alemán hecho y derecho, lo cual podría explicar las medidas disciplinarias que implementó en su equipo una vez hubo alcanzado los octavos de final. De la noche a la mañana restringió el consumo de cerveza a dos por jugador, les prohibió fumar en las áreas comunes y lo peor de todo, envió a sus parejas a un hotel aledaño. Nada de sexo, pues, en la víspera del partido contra los españoles en el estadio de La Corregidora. La lógica indicaba que si bajo una disciplina laxa su equipo había volado en la primera ronda, con estas nuevas medidas resultaría invencible en los octavos.

Lo que el alemán nunca tomó en cuenta fue que su equipo ya había alcanzado el máximo nivel al que podía aspirar, que con ese futbol era casi invencible, y que una buena dosis de sexo tuvo mucho que ver en el asunto.

Así pues, privados de sus Carlsberg más un par de buenas nalgas, los futbolistas escandinavos perdieron 5-1 en un partido donde tuvieron la movilidad de un yunque. Nada que ver con ese futbol dinámico y espectacular que mostraron en la primera ronda y que llevó a las casas de apuestas más importantes del Reino Unido a colocarlos en semifinales. Éstas se jugaron diez días después del partido en Querétaro y los daneses tuvieron que mirarlas por televisión en algún bar de Copenhague.

Seis Mundiales más tarde hay pocas selecciones donde se prohiba la actividad sexual durante la Copa del Mundo. Por órdenes del "Piojo", México será una de las pocas excepciones. Ojalá no le salga el tiro por la culata; o peor aún, sus partes nobles.


1 comentario:

Jorge Ramiro dijo...
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