25 oct. 2011

FUTBOLISTAS A LA FUERZA


-->
Por: Marco Dávila / Editor

Aunque la respuesta sea obvia (falta de talento), no pasa un solo día sin que me pregunte por qué diablos no fui futbolista. Y no lo digo por sus horarios de trabajo de 10 a 3, las top model que se vuelven sus amigas o los restaurantes de moda donde no les permiten pagar la cuenta, sino por lo privilegiados que son en ganar mucho dinero por jugar futbol.

¿Qué no debería ser al revés, es decir pagar por jugar? Así lo he hecho durante toda mi vida. $100 por el arbitraje, $500 por la inscripción al torneo del Pavo,  $300 para que cambien las redes de la portería, $1,100 por unos tachones nuevos y hasta ahora nunca me he quejado. Cómo podría, si un par de buenas jugadas en una cascarita sabatina son suficientes para alegrarme toda la semana. Que no siempre me salgan es otro asunto…

El punto es que al igual que muchos de ustedes soy capaz de dejar un montón de cosas con tal de jugar futbol. Pambol primero y el bautizo del hijo de un amigo, el cumpleaños de un primo, la peda en jueves por la noche o el bomberazo en la chamba después.

Entonces me cuesta entender a aquellos jugadores profesionales cuya prioridad número uno no es el futbol. Ahí tenemos como ejemplo a Carlos Vela, quien lejos de aparecer en la primera plana de Marca no deja de ser noticia en cualquier revista de corazón; o qué tal el mayor de los hermanos dos Santos, que no canta mal las rancheras.

Tampoco entiendo, y menos aún justifico, a muchos futbolistas que pierden las ganas de jugar y rebajan su profesión a un mero trabajo a partir de un cúmulo de excusas que van desde la dificultad de su familia en adaptarse a otra cultura hasta el bajo nivel de juego de sus compañeros. Aquí entran Carlos Tévez, Rafa Márquez y Ángel Reyna. 

El primero no para de quejarse de su estadía en Manchester como si estuviera en un gulag a la mitad de Siberia. ¿Qué puede faltarle allá, con el millón de libras esterlinas que gana cada dos meses? Si es la calidez de su casa, los consejos de su madre o el cariño de su “gente”, que  haga las maletas, regrese a Buenos Aires y nunca más vuelva a jugar como profesional. Maricón.


En cuanto a Márquez ¿acaso hace falta que le expliquen la diferencia entre el futbol español y la MLS? Por la forma en que ha criticado el bajo nivel de sus compañeros parecería que el tipo se fue a los Red Bulls sin hacer un poco de tarea. Eso, o bien es un tipo mezquino al que le importan tres cacahuates sus coequiperos.  Por muchos de sus antecedentes en la selección nacional me inclino por la segunda opción.

Finalmente tenemos al engreído de Ángel Reyna. ¿Quién es ese tipo para exponer a sus compañeros de equipo y darle la espalda a un club como América? Nadie. Un jugador del montón que tuvo la suerte de hacer una buena temporada y nada más. En dos años recordaremos su nombre cuando un reportaje lo muestre jugando en la Primera A, acuérdense de mí.

Podría seguir y seguir, pero tengo que acabar varios pendientes de la chamba si quiero llegar a tiempo a un partido de mayores de 30 años en una cancha lejos de Santa Fe. 

O no. Al fin que lo de aquí sólo es chamba mientras que lo de allá, en ese campo de futbol 7 en casa de la rechingada, es mi vocación. Mi jefe me va a coger. Espero que no duela. 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

tienes toda la razon yo tambien lo dejo todo por jugar futbol y aunque la unica cualidad que se me reconoce son las ganas,no dejo de ternerlas y es lo poco que exijo a los demas y mucho mas a personas que se supone son "profesionales", a mi no me importa si mi equipo pierda mientras lo haga dandolo todo en la cancha y si lo haces es un poco mas facil que ganes,tambien pienso que cuando les empiezan a pagar lo ven mas como una obligacion y dejan de tener ese amor por el futbol,lo dejan de disfrutar..

Anónimo dijo...

Pepe Corvina: así es amigos, yo estoy igual que ustedes. Me hago las mismas preguntas y sigo sin entender qué demonios quieren los que tuvieron la suerte y el privilegio de jugar profesionalmente. Porque son eso: verdaderos privilegiados que no saben lo que es padecer el desempleo o el subempleo, tener jefes ojetes que ningunean al profesional serio y prefieren a la chavita buenona de la oficina aunque sea la ineptitud encarnada y creo que la mayoría ya ni siquiera tiene ya una noción certera del dinero, pues cualquier suplente chafa gana en México más de 100 mil pesos al mes (sin contar los premios por partido ganado o empatado, o calificar a la liguilla). Por lo visto tampoco saben trabajar en equipo ni les gusta hacerlo. A veces creo que la falta de estudios, educación y preparación que caracteriza a la mayoría de los jugadores les acaba pasando factura. Eso es lo que provoca que más de la mitad de ellos acabe en la miseria, y no el hecho de tener que retirarse a los 35 o 36 años. Cierto es que su carrera dura poco, pero más cierto aún es que la mayoría de los jugadores gana más dinero en diez años de carrera que lo que gana la mayoría de los profesionistas en 35 años. Así que futbolistas, menos quejas y más ganas para entrenar, por más tedioso que les parezca eso de tener que vivir sobrios, cuidarse y pasar muchas horas concentrados. Si leyeran un poco en las concentraciones, otro gallo les cantaría

Anónimo dijo...

Pepe Corvina: así es amigos, yo estoy igual que ustedes. Me hago las mismas preguntas y sigo sin entender qué demonios quieren los que tuvieron la suerte y el privilegio de jugar profesionalmente. Porque son eso: verdaderos privilegiados que no saben lo que es padecer el desempleo o el subempleo, tener jefes ojetes que ningunean al profesional serio y prefieren a la chavita buenona de la oficina aunque sea la ineptitud encarnada y creo que la mayoría ya ni siquiera tiene una noción certera del dinero, pues cualquier suplente chafa gana en México más de 100 mil pesos al mes (sin contar premios por partido ganado o empatado, o calificar a la liguilla). Por lo visto tampoco saben trabajar en equipo ni les gusta hacerlo. Creo que la falta de estudios, educación y preparación que caracteriza a la mayoría de los jugadores les acaba pasando factura. Eso es lo que provoca que más de la mitad de ellos acabe en la miseria, y no el hecho de tener que retirarse a los 35 o 36 años. Cierto es que su carrera dura poco, pero más cierto aún es que la mayoría de los jugadores gana más dinero en diez años de carrera que lo que gana la mayoría de los profesionistas en 35 años. Así que futbolistas, menos quejas y más ganas para entrenar, por más tedioso que les parezca eso de tener que vivir sobrios, cuidarse y pasar muchas horas concentrados. Si leyeran un poco en las concentraciones, otro gallo les cantaría

Anónimo dijo...

PC: así es amigos, yo estoy igual que ustedes. Me hago las mismas preguntas y sigo sin entender qué rayos quieren los que tuvieron la suerte y el privilegio de jugar profesionalmente. Porque son eso: verdaderos privilegiados que no saben lo que es padecer el desempleo o el subempleo, tener jefes ojetes que ningunean al profesional serio y prefieren a la chavita buenona de la oficina aunque sea la ineptitud encarnada y creo que la mayoría ya ni siquiera tiene una noción certera del dinero, pues cualquier suplente chafa gana en México más de 100 mil pesos al mes (sin contar los premios). Por lo visto tampoco saben trabajar en equipo ni les gusta hacerlo. La falta de estudios, educación y preparación que caracteriza a la mayoría de los jugadores les acaba pasando factura. Eso es lo que provoca que más de la mitad de ellos acabe en la miseria, y no el hecho de tener que retirarse a los 35 años. Si, su carrera dura poco, pero la mayoría de los jugadores gana más dinero en diez años de carrera que lo que gana la mayoría de los profesionistas en 35 años. Así que futbolistas, menos quejas y más ganas pa´ entrenar, por más tedioso que les parezca eso de tener que vivir sobrios, cuidarse y pasar muchas horas concentrados. Si leyeran un poco en las concentraciones, otro gallo les cantaría

Sebastián Corti dijo...

Marco: Has resumido en pocas líneas lo que millones de personas pensamos durante años
Felicitaciones