22 nov. 2012

Por qué le voy a (TOLUCA)



Por: Luis A. Galván 

¿Por qué le voy a Toluca? Por aquel partido de la Copa Sudamericana contra San Lorenzo de Almagro, el 1º. de noviembre del 2006, en el Estadio Nemesio Diez (tenía las manos heladas, no tanto por el frío sino por el marcador adverso que al final remontamos... y ella estaba junto a mí).

Pero también le voy al Toluca por aquellos años, siglos parece que han pasado desde entonces, en que a pesar de que peleábamos el descenso y la Bombonera a duras penas se llenaba, mi padre y yo cumplíamos un ritual cada dos domingos que consistía en levantarnos a las 7 de la mañana, ponernos alguna camisa o chamarra color escarlata (en aquel entonces los jerseys oficiales no estaban a la venta) y  lanzarnos hasta Toluca desde nuestra casa en Ciudad Satélite, a veces en coche y a veces en camión, para ver a los Diablos en un estadio que entonces llevaba por nombre “Toluca 86”.

Luego vino la llegada de uno de los diablos más grandes que jamás hayamos tenido, Don Rafael Lebrija, y comenzó la época dorada del Toluca.

Cómo olvidar el primer campeonato en torneos cortos, contra Necaxa. Pocos lo saben, pero en ese partido cuando íbamos abajo 3-0 en el global se inventó el grito de “Sí se puede”. Y vaya que se pudo. Fabián Estay, Abundis, Alfaro y el Rey Demonio- José Saturnino Cardozo, se echaron el equipo al hombro y dieron la voltereta.

Y qué tal ese partidazo de nuestra segunda final, tal vez una de las mejores que se recuerden, contra el Atlas de Lavolpe. Ganamos en penales, aunque siendo bien sincero los chavos rojinegros merecían el campeonato más que nosotros.

Luego vino nuestro tercer campeonato, contra el Santos Laguna, al que dicho sea de paso aplastamos.

Cinco torneos después volvimos a ser campeones, solo que ahora lo hicimos en una final decembrina ante el Morelia aquel donde el “Bofo” Bautista pintaba para ser el primer Maradona mexicano. Cabe destacar que ese fue el último trofeo que levantó el mejor delantero que México haya visto en mucho tiempo: nuestro eterno José Saturnino Cardozo. 

Dos años más tarde repetimos aunque, hay que decirlo, jugando de forma horrorosa gracias al esquema táctico del “Tolo” Gallego. Le ganamos a los Rayados y en el Estadio del Tec, pero el sabor de ese campeonato fue mucho menos dulce que cualquiera de los otros, sobretodo porque Rafael Lebrija salió del club.

La alegría volvió en el Invierno de 2008 con el Chepo de la Torre, quien nos hizo campeones en la final de aquel torneo contra Cruz Azul y un año y medio más adelante contra Santos Laguna, ambas por la vía de los penales.

He acompañado a mi Toluca en las buenas y las mejores, pero también en las peores que uno se pueda imaginar. Estaré ahí cuando vuelvan a ser campeones, en esta temporada si dios quiere o la que venga. No importa que pasen 100 años y que yo me haya ido al infierno. Total, desde ahí seguiré gritando con todo mi corazón:

¡YO SÍ LE VOY, LE VOY AL TOLUCA!

1 comentario:

Israjalos dijo...

El grito de si se puede se invento con los morros mexicanos que ganaron la serie de ligas menores de beisbol