7 ago. 2013

El dopaje y otras tretas inútiles



Por: Marco Damián

En la historia de la liga mexicana, a cuenta gotas han salido casos de dopados. Según el Diario Récord, Amaury Escoto y Marco Jiménez serían los jugadores de Querétaro que han dado positivo esta semana en un control de la FMF realizado a ocho futbolistas. Antes de ellos, el último caso fue el ‘Gato’ Ortiz en una prueba de la WDA. 

Así, la mayoría han sido revelados en copas internacionales. Salvador Carmona y Aarón Galindo en Confederaciones 05, Raúl Rodrigo Lara y Paulo Cesar Chávez en Copa América 99. En Copa América 97 fue Claudio Suárez, pero a él la FIFA lo exoneró por error administrativo. No hay que olvidar el caso del clembuterol, que dio positivo a un montón de jugadores quienes salieron librados al declarar la federación una contaminación en la carne.

¿Por qué se dopan los que se dopan? En todos estos casos las sustancias han sido oximetadona, testosterona, nandrolona y norandosterona. Todos son esteroides, hormonas sintéticas, hechos con la finalidad de aumentar la masa muscular. Por lo tanto, y como lo declaró el ‘Gato’ Ortiz, tienen la ventaja de hacer al jugador sentirse más rápido y más fuerte. Con la pequeña desventaja de tener efectos secundarios como encogimiento de testículos, disfunción eréctil, acné y daño hepático, entre tantos.
Suena difícil creer que se trata de casos totalmente aislados, especialmente por lo fácil que resulta en México conseguir medicamentos sin receta o sustancias prohibidas. 

Quien ha estado en un gimnasio de pesas sabe que los esteroides recorren los aparatos como el sudor en verano. Otra vez, en declaraciones del ‘Gato’ Ortiz (de quien no hay que olvidar que en su tiempo libre se dedicó al secuestro) nos enteramos que pasó cuatro controles de liga sin problemas antes de dar positivo en Colombia.

Si vamos más allá en los rumores, no sólo encontramos el caso de los esteroides; también han salido voces de partidos arreglados (Europol investigó —entre otros— a México buscando trazos de la mafia rusa) e incluso quien se atreve a deducir que el alto costo de las transferencias es una pantalla perfecta para el lavado de dinero. En fin, para una liga con tantos amaños que el aficionado tenga que ver un aburridísimo Puebla contra Pumas es simplemente incomprensible.


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