23 feb. 2012

El chamaco que jugó con Casarín


Por: Alejandro Hernández Yáñez

Vivir en una colonia popular como Santa María la Ribera por tantos años, tiene sus recompensas. Al menos lo ve así Don Leonardo Zúñiga, quien a sus 91 años de edad puede presumir de haber conocido en la adolescencia a Horacio Casarín, el primer gran ídolo del futbol mexicano con quien inclusive jugó futbol en la calle.

Don Leo, a pesar de su edad, logra recordar con detalle cada momento de su existencia. De primera vista podía darme cuenta de su avanzada edad: lentes de armazón café, cuya graduación daba mayor volumen a sus cristalinos ojos negros. Cuerpo encorvado y lento caminar, estragos que el tiempo ha hecho en su físico que alguna vez albergó a un notable mediocampista de la selección de futbol soccer del Instituto Politécnico Nacional. Ahora reposa la vida que ha llevado, sentado a los pies de la cama, frente al televisor que le entretiene en sus momentos de soledad.

Es la tarde de un martes frío y nublado. Nubes grises cuya sola presencia presagia la caída de pequeñas gotas de lluvia. Termino de comer y opto por visitar a mi nuevo amigo, a quien conocí inesperadamente en la azotea del edificio-vecindad del cual es encargada mi tía. 

                                                
El Deportivo Guadalajara representa su catedral en cuanto a preferencia deportiva. Sin embargo, (como buen macho) también tiene su capillita: El Atlante. Del equipo azulgrana cuenta muchas anécdotas. Aunque la que más destaca es sobre la vida y técnica de Horacio Casarín. “Era muy raro ver a un delantero que bajara por el balón como Horacio Casarín. No estaba quieto en su lugar. Cuando estaban dominando a su equipo, bajaba por balones o a defender. Muchas veces lograba recuperarlos y subía con ellos peleándolos. Él no estaba de punta de lanza clásico.”

Tarde o temprano sale a relucir su primer contacto con el ídolo de multitudes que, lejos de la fama, popularidad y reconocimiento deportivo, albergaba a un ser humano humilde, sencillo, que gozaba de hacer lo que le gustaba: jugar futbol a nivel profesional o como recreación.

“Fíjate, yo a Horacio Casarín lo conocí porque se hizo novio de una chamaca que estaba conmigo en tercero de secundaria. Se llama María Elena Quinn. La conoció en la privada donde jugábamos continuamente futbol. Cuando llegaba a visitarla, después le pedíamos que jugara con nosotros. Y ahí se quedaba a echar la cáscara con los chavos. Iba al cine o a bailar con María Elena y después ya no iba por estar con nosotros. En ese entonces, yo tenía 15 años. ¡Imagínate si no es algo inolvidable para mí!”

Casarín no jugaba solo. Era un hombre que podía juntar los dos amores de su vida en un instante sin salir lastimado. Refiriéndonos obviamente al futbol y a su novia, quien le hacía segunda a la hora de encarar a los escuincles de San Cosme.

“Ella lo quería mucho y le decía: bueno, yo me quedo a jugar contigo. Voy a ponerme unos pantalones y unos zapatos. Otras veces Iban saliendo, arreglados a bailar y se quedaban a jugar con nosotros. “Horacio, que ya te escogimos” y él decía: “bueno, vámonos a la cascarita. Ya te enseñé chata, como das el pase de la muerte.” ¡Era a todo dar, mano!”.

Pasa el rato y es hora de partir hacia la escuela de nuevo. Al salir del departamento, me doy cuenta que estaba charlando con  un adulto que en su mirada reflejaba a un niño de 15 años que se emocionaba no solo por hablar con su ídolo, sino jugar con él y  entablar una amistad. Un sueño que cualquier adolescente quisiera hacer realidad.

Me doy la vuelta hacia donde está sentado y me doy cuenta que el señor mira con nostalgia mi partida, quizás porque le hice recordar un momento que la vida arrinconó involuntariamente. Prometo regresar, pues he encontrado en Don Leo a alguien más que simplemente un señor con quien platicar de futbol. Me topé con alguien que conoce la vida de arriba hacia abajo. Contigo Zúñiga, me quito el sombrero. Como le dirían en sus años mozos.


4 comentarios:

dios.zeuxxx dijo...

Excelente entrada ... para la pasión no hay edad siempre y cuando sea verdadera ...

Brisbane dijo...

Hermoso relato. Publiquen más así.

Cempazúchitl dijo...

De lo mejor que se ha publicado en querido en meses.

Yelii dijo...

oohh y yoo lo lei recien hecho y hasta mis aportaciones para corregir un desperfectoo jaja ... k Geniial Felicidades Alejandrii :)