14 dic. 2011

A BRAVO LE FALLA LA ZURDA



Se le llama “tener mano izquierda” a la habilidad para sostener relaciones públicas. Al menos eso es lo que me han enseñado en mi trabajo. También me han dicho que no la sé usar; si supiera, dicen, pondría cara de interés cuando un cliente nos platica sobre su fin de semana en Valle de Bravo. Obviamente también me reiría de sus chistes, así fueran a costa de mi persona. Sobra decir que no me interesa aprender a hacerlo. En primer lugar porque no soy bueno para fingir y en segundo porque no me pagan por ello. Mi trabajo no se mide por las “migas” que haga con clientes y proveedores sino por el cumplimiento de mis objetivos. Si los alcanzo me va bien, con geta o sin ella; y si no pues ahí está la puerta por muy altas que sean mis carcajadas.

Todo esto viene al caso por la forma en que muchos periodistas deportivos despedazan a cualquier jugador que no tenga la habilidad de tratar a los medios. O sea: que no sepa usar la mano izquierda.

Hoy precisamente me tocó escuchar un programa de radio donde Eduardo Trelles y otros dos pelados de quienes sólo conozco la voz, criticaban a Omar Bravo por su incapacidad de tratar a los medios. Decían que nunca ve a su interlocutor a los ojos, que no sabe dar respuestas contundentes y no transmite firmeza al hablar. Sobre su etapa como goleador Chiva o la posibilidad de que se convierta en figura de Cruz Azul se dijo poco, casi nada.

A otros futbolistas que tampoco son duchos para darle a los medios con la zurda se les ha juzgado de forma todavía más severa. Cuando Héctor Moreno decidió leer un comunicado donde algunos seleccionados se le pusieron al brinco a los medios de comunicación, varios comentaristas de la mesa de Futbol Picante lo tildaron de analfabeta. A Nery no lo bajaban de patán y soberbio en las muchas ocasiones en que recién llegado al aeropuerto de la Ciudad de México, tras 18 horas de vuelo desde Ucrania, llegó a rechazar una entrevista;      y el colmo de los colmos: cuando algún paparazzi captó a Cuauhtémoc fumando, o las cámaras de seguridad de un hotel a varios futbolistas con putas, los medios los crucificaron por no estar dando un “buen ejemplo”.

No mamen. Son deportistas, por Dios, y en muchos casos no llegan a los 25 años. De haber querido dedicarse a propagar la falsa moral de los medios de comunicación no hubieran sido futbolistas sino Legionarios de Cristo.

Lo mismo aplica para genios como Maradona, Rooney y Best, o bultos como el Kiquín y el inexplicablemente bien cotizado Wagner Souza. Decidieron ser futbolistas en lugar de Boy Scouts, y por lo único que debería juzgárseles es por la forma en que desempeñan la hermosa profesión que eligieron.

Todo lo demás- si saben tratar a los medios con guante de seda, miran a la cámara cuando los entrevistan, son elocuentes, atienden a cualquier comentarista que se les cruce en el camino, muestran educación al hablar, asisten a cualquier programa que los inviten, no fuman, no toman, no cogen y contestan a toda pregunta que se les haga, debería valerles madre. A fin de cuentas lo único importante es lo que cada futbolista hace dentro de la cancha con los pies y la cabeza. 

Tener habilidad con la mano izquierda (y la derecha) sólo se le puede exigir a un jugador: 
el portero. 


2 comentarios:

Anónimo dijo...

EN QUE EQUIPO ESTA OMAR BRAVO?

Anónimo dijo...

PC: Patético el Omarcito, pero más patética la directiva celeste que le sigue haciendo el caldo gordo a los asquerosos promotores. Cada gol que empuje les va a costar arriba de 300,000 verdes, de mi se acuerdan. Por lo demás, no sé por qué los medios se obstinan en ver qué dice un jugador, ya se sabe que lo suyo no es la elocuencia: siempre caen en los mismos lugares comunes "para no comprometerse". Jamás dirán algo interesante, solamente que "hay que tratar de hacer bien las cosas", "lo importante es sumar los tres puntos", "haremos el mejor esfuerzo", o cuando mucho, "trataremos de mantener invicta nuestra portería"...