8 mar. 2010

AL MAESTRO CON CARIÑO

Quienes lo vieron jugar dicen que ha sido uno de los mejores extranjeros en llegar a México. Era rápido por la banda, bueno para el disparo de media distancia y muy valiente- de lo contrario uno no se explica que haya grabado una espantosa canción especialmente escrita para su club.

Yo lo conocí muchos años después, cuando dirigió al equipo de sus amores y lo convirtió en una aplanadora que metía tres o cuatro goles por partido. Me acuerdo bien de sus pants brillosos (feos a más no poder en una época donde la moda era horrorosa) y de la manía con que sustituyó el cigarro por una Tutsi-Pop. Mi mamá, que por entonces adoraba a Lupita D’Alessio, no se cansaba de repetir que la canción más hostil de esa mujer despechada, esa donde hablaba de un falso enano rencoroso, estaba dirigida a aquel chileno que en algún momento se la llevó a la cama y le rompió el corazón. 

Podían acusarlo de insensible, de mujeriego, de cabrón, pero no de ser un mal entrenador. Todo lo contrario.

El Maestro, que ya desde entonces pedía que lo llamaran así, coronó al América a costillas de su archirival en la final más esperada y emocionante que haya tenido el futbol mexicano. 6 meses después, en un partido contra Ángeles de Puebla, Reynoso entró al vestidor antes de que terminara el partido y presentó su renuncia. La prensa publicó que tenía problemas de salud, pero los rumores señalaban un par de peleas a golpes con los jugadores argentinos que mandaban dentro de la cancha. Lo cierto es que después de esa lejanísima temporada el Maestro ha andado de aquí para allá sin demasiada suerte. Tuvo una segunda etapa desastrosa con las Águilas, estuvo al frente de Toros Neza y casi saca campeón al León. De ahí en fuera rara vez ha ocupado la tapa de algún diario. Por eso el partido de este domingo en el Azteca tenía madera para convertirse en titular.

Se suponía que Querétaro, el barco que desde hace cinco meses le cedió el timón, estaba jugando muy bien; tanto como para darle batalla a las Águilas que se suponía no estaban jugando a nada. Con una combinación así no era difícil imaginar que el ex ídolo azulcrema cosecharía ovaciones en el estadio que fue su casa. Y vaya que lo hizo.

Sus Gallos fueron goleados, humillados, paseados, exhibidos, madreados, aplastados, y todo ello un día después de que a las Chivas les cortaron una racha histórica en Chiapas. 

Fin de semana perfecto para el América. Y todo gracias a que el Maestro, muy a su modo, sigue dándole alegrías al equipo de su alma. 

2 comentarios:

FI dijo...

"El Maejtro".

Qué bien escribes, mi estimado.

Reinoso ha hecho lo posible con el Querétaro, tendrá una manera de comportarse que me disguste, pero aplaudo lo que ha hecho con los Gallos.

Francisco dijo...

Ya ni la burla perdonas