26 jul. 2015

Verde que te quisiera verde


Finalmente, y tras las actuaciones del conjunto mexicano que han ido de pobres a paupérrimas en esta Copa Oro 2015, la etapa de romance entre el representativo nacional y la afición pareciera haber llegado a su fin. Sin embargo lo que realmente me resulta incomprensible es que dicho enamoramiento haya existido en algún momento durante el proceso encabezado por Miguel Herrera, y digo lo anterior sustentado en un argumento muy sencillo: el antiamericanismo.
Tras el rotundo fracaso en el proceso del Chepo de la Torre y la lamentable falta de respeto a Víctor Manuel Vucetich, a la Femexfut no se le ocurrió otra cosa que irse “a la segura” y convocar al técnico de moda para que dirigiera a la verde, y para que el plan no fallara el estratega debería convocar a sus jugadores de confianza, a sus incondicionales, tiñendo así de color amarillo al equipo de todos.
En ese entonces la afición se volcó con todo para apoyar a esa escuadra bombera que resolvió un trámite por demás sencillo contra Nueva Zelanda y ganar así el pase a la justa mundialista. Jamás entenderé tal soporte incondicional, primero porque se trataba de un Club América haciéndola de selección impostora, pues al igual que millones de aficionados detesto a los de Coapa y todo lo que representan. Mi segundo motivo para cuestionar las ovaciones durante esos dos partidos es que creo firmemente que no haber ido a Brasil 2014 hubiera sido el cisma que podría haber generado cambios de fondo en el balonpie de nuestro país.
El conjunto de Herrera goleó de manera descomunal a los oceánicos. Fueron a Brasil, donde se jugó un partido espectacular contra Croacia, se tuvieron unos octavos de alarido contra Holanda y no se trascendió. Fueron eliminados en la misma etapa que ediciones pasadas y el ya merito se prologó por al menos otros cuatro años, mismo tiempo en el que males como el patético formato de competencia en la liga local, así como con los cinco extranjeros permitidos, las decenas de naturalizados y la casi nula generación de espacios para que los chavos de fuerzas básicas se hagan de una trayectoria en primera división seguirán azotando al fútbol mexicano.
Una vez pasado el furor mundialista, y habiéndose colgado durante más de un año del tristemente célebre #NoFuePenal, el piojo herrera y sus convocados revelan sus verdaderos valores televisos, esos mismos que han hecho del Club América ser merecedor de la antipatía de un enorme sector de la afición.
Y es que cuando en el cuadro titular figuran nombres como Peralta, Aguilar, “Maza”, Reyes, Layún y Ochoa, uno no puede dejar de ver al conjunto de Coapa como representativo nacional. La complicidad del arbitraje también es un reminiscente cien por ciento americanista, haciendo valer la condición de que la “camiseta” tiene un peso por sí misma. Por si esos factores no fueran suficientes entonces hay que destacar la soberbia desplantada a través de hashtags que van del cinismo como #NoFuePenalyQué a lo funesto y fascistoide #DeQuéLadoEstás?
Muy a pesar de que los aztecas se han complicado la calificación a los mundiales de 2002; 2010 y 2014, o de ni siquiera se obtuvo el derecho a competir en Beijing 2008, México mantiene su etiqueta de “gigante” en Concacaf y por tal motivo es la escuadra a vencer, aquella ante la cual todos dan su mejor partido; ¿les suena familiar? A mí sí, y tristemente me parece que la selección nacional hoy más que nunca se ha convertido en el Club América de la región. No nos extrañe que de ganar la Copa Oro nos sorprendan con el bien conocido #OdiameMás y que los hermanos de Norte y Centroamérica, así como los caribeños sigan tal provocación al pie de la letra.