12 jun. 2014

Mexicano ¿por qué tan pesimista?


Por: Marco Dávila

A diferencia de lo que marca el calendario oficial de Brasil 2014, la Copa del Mundo no termina el 13 de julio tras el partido final en el Estadio Maracaná. Ésta se acaba el día en que México queda eliminado, que si bien nos va será en octavos de final. Quienes tienen más de un Mundial a cuestas ya saben de lo que estoy hablando.

Esto no quiere decir, sin embargo, que los mexicanos seamos los únicos a los que se les termina la fiesta cuando su selección queda eliminada. También le sucede a los argentinos e ingleses, alemanes y rusos, croatas y coreanos; vamos, hasta los gringos se entristecen cuando su selección tiene que hacer las maletas, razón por la cual ellos, al igual que todos los anteriores, han recurrido a un antídoto que en México conocemos bien desde hace al menos 10 Mundiales: el pesimismo.

Esperar lo peor para la selección, que no es lo mismo a deseárselo, es algo que practicamos desde la época en que los partidos se seguían por radio. De qué otra forma un mísero empate a un gol, como aquel contra Gales en el ’58, puede ser motivo de celebración. O el sexto lugar en los dos Mundiales donde fuiste anfitrión, un logro reconocido por el Presidente de la República. Ser pesimistas nos salvó de un amotinamiento tras el gol que Luis Hernández falló frente a los alemanes o el que Maxi Rodríguez le hizo a Oswaldo Sánchez en Leipzig.

A los brasileños, por su parte, podría evitarles un suicidio colectivo en caso de que se repita un "Maracanazo". Prueba de ello son los resultados que arrojó una encuesta realizada por el diario Folha de Sao Paulo en todo Brasil. De los diez mil adultos de ambos sexos a los que se les preguntó “Qué selección ganará el campeonato en este Mundial” sólo el 40% respondió Brasil. El resto quedó repartido entre Alemania, España, e incluso el archirrival Argentina.

Hablando de la albiceleste, de muy poco ha servido que la prensa internacional y las casas de apuestas más importantes de Europa la coloquen como el tercer favorito para ganar la Copa. Para los argentinos Messi no está en su mejor momento, Di María es un genio sólo en el Madrid y Sabella debería haber convocado a Tévez. Si su equipo llega hasta los cuartos de final se darían por bien servidos.

En cuanto a los españoles, ya son varios a los que he escuchado decir que “La Furia” actual no tiene con qué llegar ni a semifinales. Hace unos días estuve en una conferencia de tecnología donde una ponente madrileña comentó que su vuelo de regreso es el 13 de julio. Un hombre entre la audiencia mencionó que estaba muy a tiempo de cambiarlo, a lo cual ella contestó “¿Y por qué habría de hacerlo? Nadie quiere ver una final donde no está jugando el equipo de su país.”

En Holanda e Inglaterra tampoco dan mucho por sus selecciones. No es de extrañar en el caso de los ingleses, sobretodo después de que el presidente de la Football Association fingiera cortarse la yugular con el dedo índice en pleno sorteo cuando su equipo quedó colocado en el “grupo de la muerte”. Para los holandeses, en cambio, no creer en su selección resulta una novedad. El Cruz Azul de los Mundiales llega a Brasil sin atreverse a soñar con el subcampeonato.

Los mexicanos no vamos tan lejos. Nuestra línea de meta está en el quinto partido y nos damos por bien servidos con llegar a los octavos. Quedar fuera de esa fase significaría que para el lunes 23 de junio, es decir dos semanas y media antes de la final en el Maracaná, se nos habrá terminado el Mundial. Sería frustrante, por decir lo menos. Y encabronadamente doloroso. Si te quieres asegurar contra ello haz lo mismo que millones de mexicanos, equivocadamente y de manera un tanto cobarde, hemos hecho de unas semanas a la fecha: no creas en esta selección y piensa que le irá peor que a la de Argentina en el 78.

Si así sucede, ya chingaste. 
Si no, ya sabes que los festejos serán en el Ángel de la Independencia.

2 comentarios:

Fan dijo...

Como siempre, es un placer leerte! Desafortunadamente, no le veo por donde a la selección, pero siempre es un placer, aunque tú equipo esté eliminado, ver jugar a Alemania, Brasil, España, Holanda, es más hasta a los pesado de Argentina. Lovu

Anónimo dijo...

Me parece que la ultima selección anfitriona que generó grandes espectativas en su afición fue Alemania en 2006, y vaya que se quedaron cerca.