25 nov. 2011

GARRA Y CORAZÓN CELESTE



Por: Henri Martínez

Quien visita el Museo del Fútbol, en Montevideo Uruguay, ubicado debajo de la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario, quizás se sienta un poco defraudado por las sencillas instalaciones que albergan los trofeos de la selección uruguaya. Sin embargo, en contraste con el modesto edificio, aquel visitante entendido de fútbol se impresiona con el testimonio de una historia color celeste, narrada a través de una nada despreciable cantidad de trofeos, los cuales permanecen en las vitrinas como la prueba irrefutable de lo que alguna vez ocurrió.

 Y hoy como ayer, volvió a ocurrir. La decimoquinta Copa América ya está en territorio uruguayo, demostrando que el cuarto puesto en el Mundial no fue casualidad y el resurgir de ese fútbol con una identidad propia que se ha manifestado en el subcampeonato de la sub 17, el papel de la Sub 20 y el constante protagonismo de sus equipos en las Copas Libertadores, ponen una vez más bajo los reflectores del fútbol mundial a este ¨paisito¨ de poco más de 3 millones de habitantes.

 Tras eliminar a Argentina, como en 1916 y 1987, Uruguay le ganó a una crecida selección de Perú  y aplastó a una débil Paraguay en un partido donde Forlán igualó el record de su abuelo y de su padre, rompiendo con la sequía luego de un año sin goles. Y tal cual como declaró en una entrevista reciente para el periódico El País de Madrid, hoy vimos que no se le olvidó cómo se grita un gol.

La Copa América número 15, convierte a Uruguay en la selección más laureada de Sudamérica y reivindica que la garra charrúa, esa que los periodistas se encargaron de convertir en un lugar común, toma un verdadero sentido cuando se traduce en un técnico que detecta un perfil adecuado de jugadores talentosos, sí, pero también capaces de entender que la tenacidad, el esfuerzo y la actitud, ganan partidos y campeonatos. 




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