10 abr. 2011

POR QUÉ LE VOY A (PUMAS IV)

Por: "Mojado Apasionado" 

Debo confesar que mi gusto por el futbol comenzó cuando ingresé a la Universidad hace unos 14 años. Sí, adivinaron a cual, a la UNAM. 

Aunque existen muchos aficionados no ligados a la universidad, una gran parte de los hinchas sentimos ese aprecio especial por la institución y sus Pumas por estar íntimamente ligados a ella. Algunos recibimos educación en ella, una profesión que en una escuela privada no hubiéramos podido pagar, algunos preparamos a las futuras generaciones de profesionistas que va a necesitar el país, otros realizan investigación en todas las áreas de la ciencia, unos más mantienen las instalaciones funcionando, pero toda es una comunidad con el noble ideal de la educación. Tal vez sólo algunos de los aficionados de equipos universitarios puedan comprender ese sentimiento. 

Pumas no es solo futbol, es futbol americano, taekwondo, atletismo, beisbol, volleybol, basquetbol, deportes individuales y de conjunto. ¿Qué otros equipos de los llamados grandes pueden jactarse de tener representaciones para tan gran cantidad de disciplinas? La rivalidad más grande e histórica de Pumas no es con los de Santa Úrsula, sino con los de Santo Tomás y Zacatenco. Los fósiles podrán hacer su desmadre quincenal en el estadio, pero los auténticos Pumas se juegan todo contra nuestros fraternales contrincantes, que nunca enemigos, los nobles Burros Blancos del IPN. Tanta tensión y orgullo hay en juego en un Pumas - América como en un encuentro de taekowndo contra el representativo politécnico, las olimpiadas del conocimiento de los "ceceheacheros" contra los de las vocacionales, o fuera de esa rivalidad una final de futbol americano contra Auténticos Tigres.



Pumas no juega en el estadio Azteca, pero juega en el estadio Olímpico que nada tiene que envidiarles a los demás ni en historia ni en arquitectura con sus juegos olímpicos a cuestas, sus partidos mundialistas, su mural de Diego Rivera y su mexicanísima forma de sombrero charro.

No se puede obviar que el futbol mexicano no sería el mismo sin esos jugadores, unos mas conocidos que otros, que han defendido la playera auriazul. Sea el Brody Campos, Hugo Sánchez, Manuel Negrete, Cabinho o Enrique Borja, o todos los demás que de allí salieron para brillar después en otros equipos.

Pumas es cantera no solo de futbolistas, sino de talentos y de gente comprometida con su país, porque pumas es sólo el reflejo del espíritu universitario que se respira en sus aulas, laboratorios, institutos de investigación y canchas. "Por mi raza hablára el espíritu" escribió el intelectual mexicano José Vasconcelos. 

Habrá quien diga: no pueden ser grandes con sólo seis campeonatos, y habrá también quien ya quisiera tenerlos. Habrá equipos que tengan mayor afición, pero cuántos otros no quisieran que sus aficionados tuvieran el mismo poder económico? La de pumas no es una afición de masas, sino de una clase pensante que es minoría en nuestro país.

Los aficionados distinguidos pumas no son solo los trillados Lopez Doriga o Loret de Mola. A cuántos de nosotros no nos ha atendido o incluso operado un médico puma? El dentista que te arregla las muelas, el ingeniero que diseño el puente por el que cruzas diariamente, el químico que controla la calidad de los alimentos que te compras en el super, el dueño de tu empresa de telefonía, y hasta irónicamente el contador que te lleva en su taxi al trabajo bien podrían ser egresados universitarios pumas.

Por todo lo anterior es que le voy a Pumas.


1 comentario:

Carlos dijo...

"¿pero cuántos otros no quisieran que sus aficionados tuvieran el mismo poder económico?" No se a que te refieras con está pregunta!