19 abr. 2011

CORAZÓN...DIARIO DE UN PUMA (PARTE 1)

Por: Luisz de Pablo
Mis papás se separaron poco después del Mundial de Italia, en 1990. Ya tenía ocho años, pero no guardo recuerdo alguno, ni del proceso de separación ni de los partidos mundialistas. Quizá por no estar presente la selección mexicana gracias a los cachirules, en la televisión nacional no hicieron tanta alharaca. Curioso es que sí tenga algunas imágenes de dos años antes, clavados, esgrima y desfile, en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988. Tenía seis años a la fecha y entremezcladas con los juegos, miles y miles de muñequitos G.I. Joe y Playmobile propiedad de mi primo-próximo-padrino Fer.

Como generalmente sucede, mi hermano y yo permanecimos con mi madre, y a ella no le gustaba para nada el futbol. Ni a mí, en la primaria prefería corretear a las niñas que jugar en el patio de tierra (que no era de tierra, era de piedras, literalmente); jugaba con Carlos ’el amigo’, con Selene y con Leticia, las recuerdo vívidamente. A Carlos y a Selene aún me los encuentro esporádicamente, a Leticia le perdí el rastro (tampoco que lo haya buscado mucho, la verdad). Pero bueno, como a mi mamá no le gusta el futbol, jamás en la casa se vio un partido por la televisión, ni siquiera cuando iba mi abuelo, aficionado de las Chivas de toda la vida. Yo fui a un estadio antes siquiera de ver el futbol en la tele, mi papá nos llevó a mi hermano y a mí a ‘La Bombonera’ a ver a los Diablos contra los Tigres y contra el Cruz Azul. No me encantó de primera intención, pero jamás lo olvidaré...

Tenía diez años y una noticia en el periódico de mi abuelo me causó curiosidad. César Luis Menotti dejaba la selección mexicana. Lo interesante para mí es que se llamaba como mi hermano y como yo, cosa extrañísima que jamás había escuchado. Después me enteré que era un campeón del mundo argentino que dejaba abandonado al tri, al equipo de todos, menos mío porque jamás me preocupé por su existencia. En los primeros días de 1993, fui con mi familia a Manzanillo, ahí, en el bar de la alberca, mi abuelo y yo vimos perder a México contra El Salvador 2-1, con un gol de Alberto García Aspe, pero lo que a mí me maravilló de manera especial fue el color del uniforme del portero. ¡Que chido!Nunca había visto algo así y en ese entonces no puedo negar que era un ridiculito que gustaba vestir ñoñamente (sí, ¡era! ¬¬). Me gustó el uniforme de Jorge Campos porque me rompió el esquema. Como pude, investigué en donde jugaba, mi madre dijo: ‘Tiene cara como de que juega en el Santos’. Pero no, no tenía idea. Ese fue el detonante para mi pasión azul y oro. No me avergüenza decir que una vestimenta de payaso naranja y amarillo me acercó definitivamente al que sería y es el equipo de mis amores y desvelos. Los PUMAS de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Esa era LA selección mexicana: Campos, Suárez, Perales, Patiño, Aspe, España, Nava, Luis García, Luis Flores, Hugo ... Todos PUMAS. Y Miguel Mejía Barón, para rematar lo auriazul disfrazado de verde.

Ya estaba en este mundo petaco cuando las finales contra el América, los robos arbitrales, el tercer partido en Querétaro y el ‘Tucazo’. Pero me los perdí. No me interesaba, pero haciendo uso útil por primera vez de mi espléndida memoria, me aprendí fechas, nombres, apellidos, goles, títulos y la alineación ideal de todos los tiempos: Campos; Vázquez Ayala, Suárez, Beltrán y Amador; Negrete, Ferreti y España; García, Cabinho y Sánchez. No puedo evitar, al escribir esto que el recuerdo de glorias ajenas me enchine la piel.

Muchas personas se preguntan del porqué mi afición a los PUMAS, si no estudié en la UNAM, pero ya lo he explicado, la huelga de finales/principios de siglo me impidió siquiera hacer el examen de admisión. Sin embargo, eso solamente hubiera reforzado mi fanatismo universitario. Técnicamente no es mi alma mater, pero la siento como si lo fuera, en Ciudad Universitaria pasé buenos tiempos de mi etapa colegial, aun como invitado, aun como ajeno, aunque con una sudadera azul y el puma gigante en oro al pecho no puedes ser un extraño en tu propia casa.

Pasaban y pasaban los años y lo más cerca que los PUMAS estuvieron de un título de campeones fue en las semifinales, una vez eliminados por el Cruz Azul, una vez por el Necaxa (¿quién?) y otra por el Morelia. Ni modo, en el deporte se pierde y se pierde y se re pierde, sólo uno puede ganar y no era el tiempo de mi equipo. Por otro lado, mi padre, que murió en 1994 habría sido tan feliz de ver a su Toluca súper campeón en la segunda mitad de los noventa y principios de los dosmiles. Yo compartía ese gusto, pero mi felicidad futbolística no podía estar completa.

Tampoco me gustaba mucho otro tipo de futbol que no fueran los juegos de PUMAS, pero siendo novio de Brisa no podría ser de otra manera, ella y su padre, fanáticos acérrimos del Santos de Torreón, me contagiaron el gusto por todos y cada uno de los juegos de futbol. Llegué a ver con ellos el partido Colibríes - Jaguares. ¡Dios!

Llegó el año 2004. Mi annus horribilis... 

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay ya paren de mamar, esto parece un blog de las gatas esas ¨universitarias¨que un blog de futbol.

Pinches idiotas

Cempazúchitl dijo...

Este blog está cada vez más cursi y pusilánime.
Es esa nostalgia barata de una generación de clasemedieros frustrados la que hace creer que el fútbol mexicano no ha avanzado cuando los resultados están a la vista: desde 1986 a la fecha, siempre hemos estado en octavos, cuando antes ni ganábamos en la primera ronda (ver resultados de 1978 para atrás). ¿Que octavos no es suficiente? Cierto, pero los avances son innegables.
A ver el futuro en vez de jotear con historias de nena.

Lic. Mario Alamilla dijo...

Clasemedieros frustrados y gatas universitarias. Órale. Aguas con los representantes del pueblo "Anónimo" y Cempazúchitl

Ex Fan dijo...

Anónimo y Cempazúchitl:

Anímense a escribir su nombre y mandar una colaboración, dejen de criticar y mejor aporten, MEDIOCRES!

pepe corvina dijo...

Bueno, mis queridos anónimos, los seguidores de este blog no tenemos la culpa de que sus equipos -sea Cruz Azul o cualquier otro- no despierten ningún sentimiento profundo. Así que ya lo oyeron en voz de Mario y Ex Fan: voz del pueblo, voz del cielo.

Anónimo dijo...

Chingue a su madre el de los sentimientos profundos, cambienle el nombre por pinches pumas frustrados de la pseudoautonoma universidad de mierda que me cago en ella, coo sugerencia a este blog

Mojado dijo...

Si los aficionados de otros equipos pudieran hilar tres palabras sus colaboraciones serían bien recibidas.

Jkm dijo...

Otro post de los repinches pumas y vomitare