22 dic. 2010

EL REGALO PERFECTO

Antes, si querías jugar a ser un Maradona o Van Basten necesitabas tener talento en los pies, o mucha imaginación, o una mezcla de ambas. No había un solo escuincle que se atreviera a emular al crack de la época si no reunía alguna de las condiciones anteriores. Así de básicos eran nuestros juguetes.

Hoy en cambio cualquier mocoso puede jugar a ser Messi y salir bien librado así tenga pies de bailarina e imaginación de Contador Público. Todo lo que necesita es un X-Box con el FIFA versión 2011 y un montón de tiempo libre para que en cosa de horas los mejores jugadores del mundo estén anotando goles de chilena en su nombre.

En los ochentas tal cosa no era posible.

Uno podía jugar con su balón nuevo a la mitad de la calle mientras la imaginación lo situaba en medio del Maracaná, pero bastaba que alguien gritara “ahí viene coche” para que el encanto se rompiera. Lo demás quedaba en futbolitos de las más extrañas variedades, como aquel donde los jugadores pateaban el balón cuando les oprimías la cabeza y en videojuegos rudimentarios que iban desde el Pele’s Soccer de Atari 2600, en el cual tres figuras cuadradas simulaban un equipo, hasta el inolvidable Goal! de Nintendo, donde 22 jugadores con cuerpo de Pony Ruiz perseguían un balón más grande que sus cabezas.

Quisiera decir que los juguetes de esa época fueron increíbles y que los niños de ahora se pierden de mucho al no haberlos conocido. Que estrenar un balón Adidas en el parque o jugar un América-Chivas con los Exinboys era tan emocionante como jugar futbol en el PlayStation. Pero no es así. Para nada que es así. Lo sé bien porque aunque tengo más de 35 años, cada que puedo me junto con varios vagos de mi edad a jugar FIFA. En esos momentos, 8 ó 10 horas cuando menos, México ha salido campeón del Mundial gracias a un gol que metí, o que metió, el tronco de Carlos Vela. Real Madrid se vengó del Barcelona y el América, el patético América que hoy no espanta a nadie, en las manos de uno de nosotros volvió a ser el poderoso equipo de los 80 (no fui yo, que quede claro).

Ahí nadie extraña el “chutagol”, la mesa de futbolito o las “coladeritas” en la calle.

Ojalá todavía no le hayas mandado tu carta a Santa.

4 comentarios:

jonatanas dijo...

hey y que me dices del futbolito de plastico que era un laberinto que se jugaba con un balin?

relboy dijo...

Dios bendiga al FIFA.
En él, mi Atlas ya tiene más campeonatos que los subcampeonatos del cruzazul en la vida real.

pepe corvina dijo...

EXACTO MARCO! GRACIAS A LA RUDIMENTARIA TECNOLOGÍA DEL ENTRETENIMIENTO QUE HABÍA EN AQUEL ENTONCES (ENTRE OTROS FACTORES) ES QUE ERA TAN DIFÍCIL ABRIRSE PASO EN LAS FUERZAS BÁSICAS DE UN CLUB: PORQUE LA CHAVIZA SE LA PASABA HACIENDO REALIDAD ALGO QUE AHORA SE CONFORMA CON HACER EN LA CONSOLA DE VIDEOJUEGOS, ES DECIR, SE LA VIVÍA CASCAREANDO. EL NIVEL TÉCNICO Y FÍSICO ESTABA MUY POR ENCIMA DEL ACTUAL. LO DIGO PORQUE HE TRATADO DE CASCAREAR CON MIS SOBRINOS Y SUS AMIGUITOS Y NOMÁS NO LA HACEN. UNO CASI SE SIENTE UN ÍDOLO PARA ELLOS CUANDO VEN CÓMO DOMINA EL BALÓN, COMO LO DUERME Y LO PARA (SIN GRAN ALARDE, COMO CUALQUIERA DE NUESTRA EDAD QUE HAYA JUGADO). PERO ESO SÍ, EN EL PLAY STATION ME METEN DE 9 PA' ARRIBA CUALQUIERA DE ELLOS... OJALÁ QUE NUNCA LLEGUE EL DÍA EN QUE TODOS LOS CHICOS SEAN OBESOS Y SE CONFORMEN CON LA CONSOLA, PORQUE ENTONCES SÓLO EXISTIRÁ EL FUTBOL VIRTUAL. HAY QUE SUDAR, ENLODARSE Y ACABAR CON RASPONES PARA ENTENDER ESTE JUEGO Y APRENDER A SENTIRLO

Anónimo dijo...

Los que quedamos fuera de circulación por una lesión que nunca nos deja volver con confianza a las canchas, agradecemos que exista el xbox o el play para soñar que aún la dominamos un poco. Es increíble poder trasladarme a cualquier estadio del mundo y sorprenderme jugando en la Libertadores con el equipo al cual le va mi abuelo, y que sólo fue una vez a este campeonato (recientemente), el Racing Club de Montevideo, el cervecero... Lo descubrí el otro día en una versión del PES... fue raro ver al equipo del barrio Sayago, jugando contra los grandes. Eso también es magia.