16 dic. 2009

PARA LA GENTE (Felicitaciones de Tigres a Rayados)

Por: César Torres

"...es para Toño de corazón"

No podía haber sido más regia la forma en la que vi el partido de Rayados. En casa de unos amigos en la colonia más rayada del país, tomando tkt blanco y comiendo cabrito.

A las 5 de la tarde fuimos llegando todos, que eramos los mismos pero ya no eramos los mismos, algunos en planes de bodas, otros con hijos en brazos, obviamente enfundados en sus camisas de Rayados. Otros como yo "subiéndonos al carrito" que le dicen.

Primer tiempo que los seguidores del Cruz Azul odiaron. Vucetich administró líneas e hizo algunos cambios interesantes como sacar a Baloy y jugar de inicio con Meza, dejar a Osvaldito en la banca y saltar con Santana a la cancha, decisiones criticadas en La Azteca donde se podía escuchar el "chingado, va Santana".

Pero fue Santana quien inició la jugada del gol: toca atrás para Suazo que con un leve amague se saca la marca y manda un centro preciso para Aldo quien se eleva sobre Melvin y la clava en el arco de Corona. Aldo Corre con la cara de Toño en la playera y reta a la afición del Cruz Azul que todo el partido lo insultaba a él y a su hermano muerto. Empate de la Máquina, cambios de Vucetich y Osvaldito lanza largo para Suazo que demuestra quién fue el goleador de la eliminatoria Sudamericana y define de primera ante la salida de Corona, que con sus actuaciones convence a Aguirre que Ochoa siga siendo el titular del Tri. Gol Rayado. Abrazos de todos en La Azteca, cohetes tronando por todos lados, tambores en las casas, "¡somos campeones!" en la garganta de mis amigos.

Un amigo dijo: "agrégale 8 si quieres Chiquidrácula, ya ganamos"

Y ganaron.

Salimos a la calle Tepaneca, el epicentro de los Rayados en este país y la gente salió de sus casas, familias enteras ondeando banderas, niños de 7 años besando el escudo, una bandera del Cruz Azul siendo arrastrada por un coche, tambores, un camión de transporte de personal con los vidrios pintados con el escudo del equipo.

Quise ser feliz pero no pude... siendo Tigre confeso no podía unirme al cien por ciento.


Pero me llené de alegría de verlos gritar y cantar, de pintar en una barda la estrella que faltaba, de olvidarse de que era domingo y había que trabajar al día siguiente. Alegría por los niños que nunca olvidarán que son Rayados y que al menos, por los próximos seis meses, son los campeones de este país. Justos campeones.

2 comentarios:

Fer dijo...

Es de las pocas veces que visito, pero la chingada, todo lo que escribiste y lo sentiste, eso es ser aficionado al FUTBOL.

Aplausos

JAMES dijo...

Esos son huevos! Faltan mas aficionados de estos... te lo dice un rayado.... es cierto, yo fui con amigos tigres a la final para que regresaran a la 1era division, y se siente uno bien de verlos tan contentos... un poco menos que feliz, pero es muy grato..
Si, Aplausos.