27 feb. 2014

El Malévolo Quinto Partido



Por: Marco Dávila

La selección mayor de Argentina no ha ganado un título importante desde hace 19 años, cuando venció a México en la final de la Copa América de Ecuador. De entonces a la fecha los logros más importantes de la albiceleste han sido dos subcampeonatos en Copa América (2004 y 2007) y uno más en la Confederaciones (2005), mientras que en los últimos cinco mundiales no han logrado superar la ronda de cuartos de final.

Otra selección que sufre una sequía similar es la de Alemania. Ganaron el Mundial de 1990 y la Eurocopa seis años después, pero de ahí en adelante han tenido que conformarse con un segundo y dos terceros lugares en Copa del Mundo (20020/2006/2010 respectivamente), más dos subcampeonatos en Eurocopa (1992 y 2008).

Luego está el caso de Holanda cuya selección mayor llegó a la final del Mundial en Sudáfrica, misma que perdió al igual que en 74 y 78, y que sólo ha ganado un trofeo importante en la ya lejana Euro del 88.

Con la selección mayor de Inglaterra pasa algo todavía más dramático pues luego de ganar el Mundial de 1966, sus mayores logros han sido un cuarto lugar en Italia 90 y las semifinales en la Euro 96 de la cual fue sede.

La suma de Mundiales y Copas Continentales que éstas selecciones han disputado entre 1990 y 2012 nos da un total de 43, en las cuales solamente han ganado una Copa del Mundo en 1990 (Alemania), una Copa América en Ecuador ’93 (Argentina) y una Eurocopa en Inglaterra '96 (Alemania).

Con un récord tan pobre era para que ninguna de estas naciones fuera considerada una superpotencia futbolística, y sin embargo en cada torneo en el que participan no dejamos de etiquetarlas como favoritas. ¿Por qué será?

Una primera hipótesis apunta a que las estrellas bordadas sobre el escudo de una selección hacen que pese más su camiseta. Claro que de ser así los uruguayos siempre estarían arriba en las apuestas, con eso de que contabilizan como campeonatos mundiales las dos medallas de oro obtenidas en los Juegos Olímpicos de 1924 y 28, al tiempo que los holandeses no espantarían a nadie con sus tres subcampeonatos en Mundiales.

Otra hipótesis tiene que ver con la lógica siguiente: los triunfos de un futbolista en un club importante impactan de forma positiva la percepción que existe hacia el resto de su selección nacional. Dicho de otra forma, cada que Messi anota un gol de fantasía vistiendo la camiseta del Barça también lo está haciendo con la 10 de la albiceleste. Lo mismo aplica para Van Persie, Agüero, Tévez, Robben, Rooney y Schwensteiger. Por eso cuando los vemos jugar con sus selecciones se nos olvida que junto a Messi no hay Xavi ni Iniesta, o que Rooney no tiene un Ryan Giggs que le protega las espaldas.

La tercera hipótesis se refiere a algo más difícil que conquistar trofeos o colocar jugadores en la primera plana del álbum Panini. Nos referimos a la constancia, que en otras palabras no es más que jugar bien y buscar ganar todas las veces contra todos los rivales en todas las canchas sin importar los nombres en la alineación o las condiciones del terreno o el color de la camiseta rival ni la presión del público o la hostilidad de los medios. Sin ella no puede haber Copas FIFA en la vitrina, ni Copas de la UEFA o Copas América. Sin ella tampoco pueden surgir seleccionados que marquen la diferencia.

Es gracias a la constancia que naciones como las antes mencionadas, paupérrimas en sus conquistas de los últimos 20 años, siguen siendo consideradas potencias futboleras. O el que una selección como la mexicana, que nunca ha alcanzado las semifinales de un Mundial y solamente ha ganado un trofeo importante en sus 85 años de existencia, esté entre las 15 ó 20 más importantes del mundo. No leíste mal. Desde 1993 nuestra selección mayor ha sabido mantener un alto nivel de competencia que le permite encarar y vencer a cualquier equipo. Son 19 años, que no son cualquier cosa.

Tristemente los mexicanos somos los últimos en verlo, en parte por nuestra naturaleza pesimista y en parte también por el valor exagerado que le hemos conferido al infame quinto partido del Mundial, sin el cual ninguna conquista del Tri tiene importancia. Como el haber logrado cinco clasificaciones seguidas a octavos de final en Copa del Mundo (seis si nos remontamos al Mundial de 86); dos subcampeonatos y tres terceros lugares en Copa América; una Copa Confederaciones; Seis Copas Oro.

La obsesión por el quinto partido es gigantesca y está tan generalizada en todo el medio futbolístico, que no llegar a ella provoca que se nublen los méritos hasta entonces conseguidos no solo por la selección mayor sino por el futbol mexicano en su conjunto. Por ejemplo dos campeonatos mundiales en la categoría Sub17, un tercer lugar en la Sub 21, medalla de oro en los Panamericanos de la sub 23, el reciente campeonato en el Torneo de Toulon, y el hecho irrefutable de que cada vez hay más jugadores mexicanos triunfando en el futbol europeo.

El futbol mexicano a nivel selección ha sido constante, y mucho. Quienes quieran verlo así tendrán motivos de sobra para presumir la camiseta verde frente a un argentino, brasileño, alemán, holandés o italiano. Quienes no, seguirán evaluando la complejidad del futbol nacional a partir de un solo partido: los octavos de final en un Mundial. 

Cuando México lo gane, que ese día llegará, serán los primeros en preguntarse ¿y ahora qué?


5 comentarios:

pepe corvina dijo...

Pues más bien, creo que no alcanzaremos ese ansiado quinto partido en tanto no tengamos un torneo nacional de primera división serio. Mejor dinos qué te parece "la nueva liga", porque yo ahi lo único nuevo que veo es que a Decio le dieron un hueso nuevo y que resucitaron el torneo de copa (que a nadie le importa). O sea, nada. Persisten los torneos cortos, con dos liguillas al año, los porcentajes, un sólo descenso al año, etc. Nomás falta que también resuciten a los nefastos grupos para terminar de hundirnos. Pero ya verán, los ratings y las entradas a los estadios seguirán siendo pobres. Estos genios no van a entender hasta que todos los clubes estén quebrados y ningún extranjero quiera venir a jugar acá

Freddy Aguilar dijo...

Excelente articulo!
Creo que tambien se debe al vergonzozo malinchismo que muchos malos mexicanos sufren. Y digo sufren porque espero que no todos seamos asi.
Como futbol y como pais obviamente tenemos cosas buenas y cosas malas, pero en la medida en que veamos, sintamos y pregonemos las cosas buenas; haremos que esas cosas sean cada vez mas comunes para nuestra vida diaria.
Creo que es importantisimo que nos estemos acostumbrando a ganar, es buenisimo que ya no nos amedrentemos ante los llamados "rivales de jerarquia".
Recuerdo aquel partido en Alemania 2006 contra Argentina, el futbol desplegado fue grandioso. Yo nunca en mi vida habia visto tan arrinconado y tan desesperado a Argentina. Ese partido solo lo podiamos perder con un gol increible como aquel de Maxi que a la postre hizo que ya no avanzaramos. Para mi lo importante de partidos como ese es el hambre y la confianza de ganar.
Creo que hay muchisimas cosas aun por hacer tanto en la liga como a nivel seleccion, pero al menos en esta ultima creo que vamos por muy buen camino.
Los jugadores estan haciendo su chamba... ahora somos los aficionados quienes nos acostumbremos a ganar y a sentirnos orgullosos.
Saludos!

Invierno Nuclear dijo...

Cuando México participe en la CONMEBOL, y tenga 5 asistencias seguidas a mundial alcanzando 8vos, se le puede llegar a considerar potencia. Mientras participe en una zona tan pobre no dejara de ser un equipo apenas mediano. El hecho de estar en una zona futbolistica tan pobre, lo obliga a trascender en los torneos más importantes en los que puede participar, lo cual hasta ahora no ha hecho. Así que ya déjense de buscar pretextos y excusas, México es muy apenas un equipo mediano, sí bien le va, puede que esas selecciones que son potencias últimamente no hayan conseguido títulos, pero con los jugadores que tienen, se les considera super potencias, cosas que México no tiene... Digo si Gio Dos Santos es nuestra máxima esperanza o el tronco del Chicharo.. uhh pues entonces estamos pero bien jodidos.

Cempazuchitl dijo...

Que bueno, querido Editor, que ya finalmente estas entendiendo el punto que yo llevo haciendo desde hace varios meses:
1) Mexico no es tan malo a nivel mundial; lo que pasa es que el fut se ha vuelto muy caro en los ultimos 20 anyos y la distancia entre los 6 u 8 primeros y los 8 siguientes es abismal.
2) Una liga mala no necesariamente es sinonimo de una seleccion mala, y si no me creen, echense un partido de la liga argentina o brasileira y veran que es tan soporifero como el peor Puebla - Atlas que se puedan imaginar
3) De cualquier forma, Mexico ahi va y asi lo demuestran sus exitos en categorias inferiores que ya llevan por lo menos 7 anyos.
Te deseo mucha suerte, querido Editor, en tu cruzada a favor del sentido comun y la verdad futbolistica que estas empezando a emprender. Ojala no pierdas muchos lectores.

Anónimo dijo...

TENIA QUE SALIR EL PENDEJO DEL CEMPA A INVENTAR EL AGUA TIBIA. ESOS SUPER CAMPEONES INFANTILES Y JUVENILES QUE DICES, SE VUELVEN NADA AL SUBIR A PRIMERA, Y SABES PORQUE GUEY? PORQUE LA LIGA ES MALISISISIMA, ENTIENDELO DE UNA VEZ POR TODAAAAS