22 ago. 2011

CERCA LAS BALAS



Un amigo mío sobrevivió a su divorcio y la muerte de su padre gracias a que ambas tragedias le ocurrieron durante un Mundial. De no haber sido por eso, él insiste que se habría suicidado. Tal es el poder del futbol ya no digamos como distractor de la realidad, sino como anestesia para sobrevivirla. 

Dicho de otra forma, el futbol es ahora lo que la religión fue para Marx en el siglo XIX- el opio del pueblo, con la gran diferencia que en la época del filósofo alemán no existían la misma cantidad de iglesias que hoy tenemos de estadios, y tampoco había misa las 24 horas del día como hoy ocurre con el futbol. Ergo, el futbol es la droga social más poderosa que jamás haya existido. O bien, Diosito le hace los mandados al balón. Sin embargo hay ciertas cosas, como el instinto de supervivencia, que ni un Real Madrid-Barcelona es capaz de distraer. Prueba de ello lo ocurrido durante el Santos-Morelia del sábado pasado. 

La balacera que se armó en las inmediaciones del estadio (¿o fueron en la carretera circundante? ¿en los pasillos interiores? ¿en el estacionamiento? ya no entiendo...) no sólo puso fin a una actividad que para la mayoría de las familias de la Comarca representa el único resquicio de vida normal que les queda; lo que es peor, nos trajo de vuelta a la realidad a quienes quisimos ver en las selecciones Sub17 y Sub20 un síntoma de que nuestro país ahí la lleva. 

Desafortunadamente, y por mucho que Calderón diga lo contrario, la violencia en México parece ir de mal en peor. Si no lo quiere creer habrá que invitarlo al estadio de Santos en su próximo juego como local. Sin Estado Mayor, faltaba más, y mezclado en la quinta o sexta fila con la afición que cada quince días abarrota "La casa del dolor ajeno". Que se pida una cerveza doble, y entonce sí, disfrute del partido...

Chin chin el que corra en caso de disparos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

ESTA GRUESO ANIMO TORREON CALDERON LE QUEDA YA POCO AGUANTEN YA PRONTO SEREMOS LOS DE ANTES

Anónimo dijo...

Pepe Corvina: pues si, esto tenía que suceder en algún momento. El fútbol es también un termómetro social, y el sábado en Torreón quedó de manifiesto que este deporte no es ajeno a todo lo que pasa. Ojalá que al terminar el sexenio la cosa se calme, aunque lo dudo mucho. Se cree que todo se lo debemos a Calderón porque se atrevió a patear el avispero, pero lo que se vio en el estadio de Santos fue más bien un claro vacío y ausencia de autoridad. Se supone que en esos eventos están presentes muchos efectivos de seguridad, los cuales no hicieron nada por agarrar a los pelados que llegaron a echar bala (eran tres camionetas, o sea que tampoco era una legión de malandros imposible de combatir y perseguir). Lo que parece evidente es que lo insensato de esta guerra es que las autoridades y cuerpos con los que se cuenta no están a la altura del problema y sus circunstancias

Ex Fan dijo...

Es muy triste como vemos todos los días como el índice de violencia crece, antes era lejos de nuestra casa, de nuestro lugar de trabajo o de los sitios donde vamos a divertirnos, hoy es cada vez más cerca. Ojalá y la guerra contra el narco tuviera cosas más positivas, que por ningún lado vemos como el gobiernos la va ganando.

Zanassi dijo...

el primer párrafo es una mamada. mamada en el buen sentido. abrazo.

Anónimo dijo...

LO PEOR DE ESTE ASUNTO FUE COMO SIEMPRE APORTADA POR LA GENTE DE PANTALÓN LARGO: FUE BOCHORNOSO EL PINCHE DISCURSITO QUE IMPROVISÓ EL ZOQUETE DEL PRESIDENTE DEL SANTOS (IRARRAGORRI) EL CUAL CONCLUYÓ ROGÁNDOLE A LA AFICIÓN QUE NO DEJE DE IR AL ESTADIO PARA APOYAR AL EQUIPO. SI YO VIVIERA EN LA COMARCA DE TODOS MODOS NI IRÍA, EL DICHOSO "TERRITORIO SANTOS MODELO" QUEDA EN CASA DE SUCHI, LEJÍSIMOS DE LA CIUDAD (SE VE QUE ESTÁ BARA EL M2 POR AHI ENMEDIO DEL DESIERTO)