10 ago. 2009

A propósito de Huevos



Ninguno de ellos tiene la culpa de los problemas que aquejan a nuestro país. Ninguno de ellos es la solución. Sin embargo este Miércoles cuando se enfrenten contra el país más odiado al sur de la frontera, a ver si no terminamos pidiéndoles todo tipo de milagros.

Pero seamos claros en algo. Ninguno de ellos eligió cargar sobre sus hombros los complejos y frustraciones que tenemos como sociedad. Cuando aseguramos desde la comodidad de un sillón frente a la tele que no corren lo suficiente, los tachamos de huevones. Cuando pierden contra equipos chicos los acusamos de vendidos. Cuando fallan un penal de mediocres y cuando no van al Mundial de mexicanos.

Habrá quien diga que así es su trabajo y que se aguanten, que ganan mucho, que para eso entrenan todos los días. No arrojo piedras porque yo mismo he opinado así. Pero ninguno de nosotros duraría ni un par de segundos en los zapatos de Ochoa, Torrado, Vela o Giovanni. Porque lo que los aficionados demandamos es mucho más que un partido agradable, más que entrega y un resultado a favor. Queremos que en 90 minutos se resuelvan 200 años de oprobios reales e imaginarios, que en una superficie de 110 x 70 se recupere el territorio perdido de Texas y que por una sola vez en la historia podamos escuchar a los yanquis pedirnos perdón.

Eso no va a suceder jamás ni con el 5-0 de la Copa de Oro, ni el juego de este Miércoles ó 100 partidos más. Por eso queridos futbolistas de la selección nacional jueguen tranquilos. En sus manos no está la historia de todo un país. Está, eso sí, la oportunidad de cumplir el sueño que todos ustedes tuvieron de niños: jugar en el Mundial.

A nosotros, por nuestra parte, no nos queda más que apoyarlos con muchos, muchos huevos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

VAMOS A PONERLE HUEVOS TODOS LOS QUE VAMOS AL ESTADIO!!! CON TODO!!! HUEVOOOOOS!!!