14 oct. 2009

ADIÓS DIEGO. (Diego Armando Maradona 1960 - 2004)

Hay Diego para rato. Pero en abril de 2004 estuvo a nada de morir. Argentina se conmocionó con la noticia y de la noche a la mañana millones de pamperos recordaron que Diego, lo que se dice Diego, sólo tienen uno. La gente lloraba, sobretodo la más humilde, y le rezaban a cuantas vírgenes tenían a la mano, la de Luján o la de Guadalupe, para que su 10 todavía no se fuera al cielo. Fue trágico y la libró. Pero ¿qué habría pasado si el autor de la "Mano de Dios" hubiera muerto? A continuación el artículo hipotético en la primera plana de "La Nación".



Ser papá no es fácil. Los nenes, como todos sabemos, no vienen con un libro que explique cómo responderles a tantas y tantas cosas que se les ocurren. Hoy por la mañana, sin ir más lejos, Lorenzo se me acercó y al verme con los ojos llorosos me hizo la pregunta más difícil de contestar que me hayan hecho jamás: “Papá, ¿por qué se murió Diego?

Ante una pregunta de ese tamaño uno se queda mudo y no cree que existan palabras para articular la respuesta, lo cual me hizo pensar que yo también, al igual que vos y millones de argentinos llevo dos días con un montón de incógnitas en la cabeza: ¿por qué la gente que estaba con él no reaccionó a tiempo? ¿Por qué esperaron tanto para llevarlo a la Clínica Suizo-Argentina? Pero sobretodo ¿por qué no pudimos decirle en vida lo mucho que lo necesitamos?

El supo siempre del amor que le tuvimos. Prueba de ello son las más de 600 mil personas que han desfilado por el estadio de Boca para darle un último adiós (más las miles y miles que esperan en una fila que va desde Caminito hasta Plaza de Mayo) y los millones de argentinos que han pintado en su puerta el número 10. Pero ahora que no está uno se queda con la sensación de que no le dimos suficientes muestras de cariño.

Yo en lo personal a veces fui muy duro con vos, Diego. Sobretodo cuando la enfermedad que acabó con tu genio parecía ganarte la batalla. No sé, me dolía pensar que este día podía llegar y por eso te hice críticas, me doy cuenta ahora, indebidas. Porque sos un monstruo Diego, un inmortal: nadie como vos le ha dado tantas alegrías no solamente a la Argentina, sino a todos los que aman el juego que vos reinventaste. Lo anterior no solamente lo digo yo, sino algunos de los más grandes genios del fútbol que vinieron a rendirte tributo. Vos los habrás visto desde allá arriba Dieguito; habrás visto como Cruyff, que siempre ha sido un palo, no pudo contener las lágrimas cuando Valdano leyó el poema que te hizo Sábato. Platini no dejaba de decir lo privilegiado que es por haberte enfrentado en el futbol italiano, y Pelé en un acto de humildad que hay que reconocerle puso fin a la polémica que siempre se sucitó alrededor de ustedes: para Edson Arantes Do Nascimento el único Rey se llama Diego Armando Maradona. Así lo dijo tan pronto puso un pie en Buenos Aires, ¿vos lo podés creer? Además no lo dijo así al pedo, como para salir del paso. Lo dijo visiblemente conmovido en Ezeiza frente a miles de reporteros que esperaban la llegada del avión fletado por la AFA, avión que trasladó a algunos de los mejores jugadores del mundo hasta la Argentina. Venían Ronaldinho, Adriano y Kaká por parte de Brasil; Márquez, Sánchez y Borguetti de México; los ingleses Beckham, Lampard y Gerard así como los africanos Drogba, Diouff y Etto. También había españoles (Casillas, Raúl, Puyol), tanos (Maldini, Totti, Bufón, Del Piero), paraguayos (Santa Cruz), chilenos (Marcelo Salas, Rojas), peruanos (Pizarro), alemanes (Podolski, Kahn, Kloster) franceses (Cissé, Henry, Anelka) y por supuesto la legión extranjera con Zaneti, Milito, Maxi, Saviola, Sorín y Crespo. Haber venido desde tan lejos para decirte adiós ya era un detalle entrañable, pero bajar del avión todos ellos enfundados en la camisa celeste con tu número, el 10, nos dejó una de las imágenes más emotivas de todos los tiempos.

Como podés ver Diego tu partida ha sacudido al mundo. Nos ha dejado con una tristeza infinita y con un hueco imposible de llenar. Gracias por todo querido Capitán. Gracias por darle tanto brillo y gloria a tu Argentina.

Habiendo hecho toda esta reflexión volteo a ver a Lorenzo, que sigue esperando una respuesta. ¿Por qué se murió el Diego?: “Porque la vida a veces es injusta” tengo ganas de decirle. Pero no, él es apenas un pibito y no lo entendería. Así que le contesto lo primero que me viene a la cabeza: “Dieguito se murió, mi amor, porque allá arriba el Barba tenía muchas ganas de jugar con él.” Tal vez así fue. Y tal vez así por fin podré sentir un poco de paz frente a esta indescriptible tragedia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pelotudos hijos de la gran puta! No espanten con esos titulares.

Anónimo dijo...

Pedote que me sacaste. Fuera de eso está re bueno el post.

Anónimo dijo...

Lindo, muy lindo, me emocioné
Anonimo IV