2 abr. 2009

Ahí te ves


Adiós mano. Ni modo. No se pudo. Mientras tú te regresas a tu país de primer mundo, lleno de bosques y rubias topless en verano, a nosotros no nos queda más que prender una veladora para que obtengamos el boleto al Mundial. Yo ya encendí la mía, pues quiero que la selección vaya a Sudáfrica como sea: arañando el tercer lugar, ganándole en repechaje a Bolivia, convenciendo a un árbitro para que nos eche una manita. Sin embargo creo que lo mejor que le puede pasar a nuestro futbol es que el Tri quede fuera. Porque si calificamos seguiremos con la falsa ilusión de que nuestra liga es una maravilla, que nuestros futbolistas extranjeros merecen ser nacionalizados y que vale la pena malgastar una tarde de Sábado para ver a equipos como los Tigres y el Necaxa.

Lo que está pasando con la Selección Nacional no es una simple gripe que se le pueda achacar a la soberbia de Hugo o al despiste de Ericksson. Tampoco a la necedad de Lavolpe o a la derrota de Aguirre frente a Estados Unidos. Lo que nuestro equipo padece es un cáncer muy avanzado que hace tiempo se viene gestando y que nadie, ni los directivos ni los medios, quisieron detectar a tiempo. Los aficionados tampoco. Peor aún, hemos comprado domingo a domingo el cuento de que nuestro torneíllo es la "Liga de las Américas". No se puede negar que en los equipos de la primera división hay mucho talento nacional y extranjero. Tampoco se puede hablar mal de partidos como la final del torneo pasado. Pero hay muchas cosas que lo pudren por completo.

Empecemos por el sistema y el formato de competencia. Un torneo que sistemáticamente premia la mediocridad no puede producir otra cosa que no sean jugadores mediocres. Jugadores sin carácter, acostumbrados a que las actuaciones sobresalientes sean la excepción y no la regla. Total, con que califiques a la liguilla salvas el torneo. No importa que hayas quedado en el lugar 11 ó 12 de la tabla general. No importa que hayas jugado basura. Calificas y ya está. Ahora que si el torneo se complica la solución es, como siempre, así de simplista: abre la chequera y llena tu equipo con futbolistas extranjeros, en muchos casos de medio pelo. La cantera por supuesto se cierra y jóvenes promesas de nuestro futbol terminan eligiendo otra carrera. Por si fuera poco tenemos torneos cortos donde cada 6 meses un equipo regular recibe la oportunidad de ser campeón. Si algo en verdad único tiene nuestro torneo es que refleja a la perfección una característica muy mexicana: favorecer el oportunismo sobre la constancia.

Continuemos con los intereses mezquinos de quienes se han adueñado del futbol mexicano, principalmete el triunvirato compuesto por Televisa, TvAzteca y Jorge Vergara. Ellos deciden el formato de los torneos, los horarios de los partidos, quitan y ponen a técnicos nacionales y por si fuera poco nos obligan a soportar su presencia cuando queremos ver futbol. Cada partido tenemos en el palco de honor a Vergara y su celular de robocop en la oreja, símbolo absoluto del nuevo rico que hace todo lo posible por no parecerlo. Y en los comentarios al cada vez más paranoico Perro Bermúdez, al poco desenvuelto Peláez, al gordito ese de "y la pelota está en el fondoooo", a Martinoli, una de las personas más estúpidas y antipáticas del mundillo de los comentaristas, a Jorge Campos con el chistín siempre en la punta de la boca y la lista sigue y sigue hasta el infinito.

Por último ahí queda la falta de entrega de los seleccionados. Ellos que a eso se dedican, que viven bien, que fueron escogidos entre la crema y nata de nuestro país. ¿Tendrán tan pocas ganas de ir al Mundial como para dar partidos tipo Edmonton y San Pedro Sula? ¿Los que están en Europa sentirán que ya no les hace falta la vitrina del Mundial para jugar en el Viejo continente? Sólo ellos lo saben.

Mientras tanto no le colguemos al técnico que llegue la responsabilidad de corregir todo esto. Sea quien sea.




1 comentario:

gorubu dijo...

Lamentablemente así es. Esta es una buena radiografía del futbol mexicano. De su liga, de sus dueños, de sus jugadores, de su selección, de los medios que inflan al fenómeno hasta la náusea, y todo para que llegue la selección de Estados Unidos y con lo mínimo, haga reventar ese globo de ilusión repleto de podredumbre. Sólo faltó hablar de la mafia que conforman los promotores en colusión con algunos directivos de casi todos los equipos; dichos personajes son los responsables en buena medida del mediocre nivel que impera en nuestra liga de primera división. Por citar sólo un par de ejemplos: ¿Cómo es posible que Tigres le comprara a Cruz Azul el pase del "Kikín" en un precio tan desorbitado? Me parece que cada gol que ha metido con la camiseta amarilla les ha costado medio millón de dólares. Por otro lado, están los flamantes refuerzos que cada seis meses llegan procedentes de Sudamérica, en unos precios inverosímiles. Sólo nombres como el de Cabañas, "Pony" Ruiz, Vilar o Sinha se salvan, infelizmente del resto no se puede decir lo mismo.