23 mar. 2011

POR QUÉ LE VOY A (NECAXA)

Son una de las aficiones menos numerosas del país (sólo por encima de Tecos); y en los últimos años también han sido una de las más castigadas. Pero cuando se trata de mostrar orgullo por la camiseta son una de las más leales y entusiastas. Prueba de ello es que esta es la única entrega de POR QUÉ LE VOY A donde más de un aficionado levantó la mano para colaborar. A continuación presentamos la primer colaboración, enviada por uno de los aficionados necaxistas más fieles que se puedan encontrar (me consta porque mucho antes de que Necaxa bordara su primera estrella lo vi llorar en un vacío Estadio Azteca tras un partido en que sus Rayos perdieron la clasificación contra Cruz Azul). La segunda y tercera están en las entradas siguientes.


Por: Alex Sánchez
“Un Necaxista llena un estadio”, decía Ángel Ochoa (Superrayo) a mediados de los noventas, una frase que reflejaba la vibra y mística que representaba ser necaxista en esa época.En la vida tenemos la tendencia a pertenecer  a diferentes grupos, los cuales generalmente nos son impuestos (nuestros amigos del barrio, nuestra escuela, etc.). Conforme crecemos vamos definiendo esos grupos y moldeando nuestra personalidad (qué compañera de clase te gusta, qué bicicleta o patineta, qué equipo de fútbol Americano). Pero son esas decisiones tomadas en plena conciencia las cuales determinan nuestra individualidad; y la suma de todos estos grupos es lo que nos hace únicos, indeterminables e inconfundibles. Siempre ha sido mas divertido pertenecer a un grupo exclusivo que a uno demasiado popular.

Corría el año de 1984 y yo me encontraba sin un equipo al cual seguir y sin una afición a la cual representar. No iba a tomar el camino popular de irle al Guadalajara o al América, ni el familiar de irle al Toluca, ni a ningún otro. Literalmente me encontraba sin un hogar futbolero. Un sábado en la tarde me encontré con un Tampico Madero - Necaxa (2-3 con goles de Outes, Romano y Oliveira) donde le quitaban el invicto como local al Tampico, el cual era casi invencible en su casa. Necaxa era un equipo de jugadores rechazados, olvidados, desamparados. Era un equipo que recientemente había sido comprado por Televisa al Sindicato de Electricistas para evitar una nueva desaparición (mucho después entendí lo que era Televisa…). Era un equipo al que no lo iban a ver ni sus familiares, a un Necaxa – Potosino lo fueron a ver 150 “aficionados” un viernes por la noche. Necaxa era un equipo que no le ganaba a nadie, un conjunto de desadaptados que siempre partían como víctimas y eran capaces de lograr victorias improbables como la antes mencionada. Estaba enganchado, ese era mi equipo, uno que eternamente partiría como seguro perdedor y que era capaz de derrotar a los típicos favoritos; la historia de David contra Goliat, y lo mejor de todo es que era un equipo al que no le iba nadie, era único, era MI equipo…

De ahí, las burlas, la carrilla y una larga perenigracion hasta que Necaxa lograra algo. Un año más tarde estaba más emocionado con un Necaxa-Zacatepec por el no descenso que con la final America-Pumas. Un par de años después el “Pareja López” nos salvaba nuevamente de bajar a la segunda división en un partido terrible contra la UdeG. Pasaron los años y comenzaron mis idas al Azteca, donde literalmente no se juntaban ni mil aficionados hasta que llego Aníbal Ruiz. De ahí todo fue hacia arriba. 


El Necaxa poco a poco comenzó a convertirse en un equipo grande. No solo fue por Peláez y El “Cuchillo”, ni por la porra de Julio Sotelo, ni por la llegada de Saporiti, ni por haber estado en el primer partido de Bassay, ni por la llegada de Aguinaga, ni la de García Aspe, ni la semifinal perdida ante Puebla, ni por la llegada de Lapuente, ni por la llegada de Luis Hernández ni la del Ratón Zarate, ni por haber ganado el torneo de Copa contra el Veracruz en Puebla, ni por los rituales con Superrayo y un brujo Huichol esparciendo mezcalina al centro de la cancha con un Estadio Azteca repleto de Chivas en unos cuartos de final, ni por los goles de Aguinaga y Bassay en la final contra Cruz Azul, ni por el cabezazo fallado por Butragueño que nos dio el bicampeonato, ni por la final que nos robo Brizio en Torreón, ni por la final que dejamos ir en Toluca (y se robaron parte de esa grandeza), ni porque los demás equipos se quejaban de que Necaxa utilizaba magia blanca (cuando Superrayo derramaba pétalos de rosa al centro del campo en su ritual antes de comenzar sus partidos), ni por el gol de Hermosillo a pase de Vázquez para ganar la final ante el Guadalajara y dar la vuelta en su estadio (otra gesta heróica), ni por el “Comando Rojiblanco”, ni por el “Caracol” de Superrayo, ni por ese primer mundial de clubes donde eliminamos al Manchester United y derrotamos al Real Madrid por el tercer lugar. No, Necaxa no se hizo grande solo por eso, se convirtió en un equipo grande por la conjunción de todo eso y por que era MIO, en una ínfima parte yo estuve ahí desde el principio y de alguna manera aporté para que todo eso sucediera…

Hoy sería mas fácil hacer un manual de cómo convertir a un equipo grande en una caricatura de lo que fue, pero dejaremos eso para otra ocasión. Necaxa es un equipo desahuciado, que no es ni la sombra de lo que fue, un equipo abandonado a su suerte por el cual ni sus dueños se preocupan por transmitir sus partidos. Un equipo erradicado que ni siquiera puede presumir su grandeza porque lo desarraigaron de la misma. Pero…..sigue siendo MIO. Como clama el refrán popular: “puedes cambiar de esposa, pero no de equipo”. Ahora solo queda esperar a que Necaxa vuelva a esas épocas gloriosas, a que regrese a sus orígenes (los cuales van mas alla de esa época ochentera y también queda esa historia para mejor ocasión), que regrese a su tierra y que una vez mas se dedique a reconquistar a esas “minorías ilustradas” como nos autonombra Juan Villoro. 
Solo nos queda esperar y de vez en cuando vivir de nuevas “gestas heroicas”…



6 comentarios:

Cempazúchitl dijo...

Excelente artículo, de lo mejor que se ha publicado en Queridos

El. Más Rayo dijo...

No has cambiado mucho desde entonces mi Alx.
Saludos de tu brother necaxista Eleazar (sí te acuerdas de mí o qué?)

Anónimo dijo...

Orale! Hoy resulta que todos los necaxistas del país tienen acceso a internet, y todos entran a este blog. Qué bueno, son cuatro o cinco nada más, pero se ve que son una afición con alto grado de desarrollo humano...

Isabel dijo...

Alex
tu grandeza esta en tus convicciones, en tu leatdad, en tu fe , sigue asipues eso te hace ser quien eres!!. FElicidades muy buen articulo, sigue escibiendo lo haces muyyyyy bien..eres grande
te queiro
Isa

Anónimo dijo...

Volverá volverá, el futbol mexicano necesita al Necaxa. Como dice el refrán del Atlético Español "que brilla y brillará como la luz del sol" Un abrazo hermano!!!!! Pepe

ALVARO BERNAL HERNANDEZ dijo...

El Necaxa de Carlos Albert de los 60's que previo al mundial lo desaparecieron en una de las peores movidas contra los trabajadores, cuando arlos Alber y algunos futbolistas mas pretendieron crear un sindicato de futbolistas, la desaparicion del Necaxa del SME y la aparicion para seguir los 20 equipos del mal llamado Atletico Español, que ni era atletico ni mucho menos español, y despues el "resurgimiento" del Necaxa ahora propiedad de Televisa hermano menor del America, que en los 90's salio respondon pero ni asi logro atraer multitudes, exiliado a Aguascalientes y condenado a jugar en segunda division, a su regreso, transmitido por la competencia y vuelta a segunda division, ojala resurja como lo ha hecho ahora otro equipo tradicional y actual campeon del futbol mexicano